La Federación Peruana de Fútbol (FPF) confirmó que la selección nacional de Perú tendrá cinco estadios como sedes para disputar las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2030. Además de Lima, la 'Blanquirroja' jugará en Cusco, Puno y Juliaca, una decisión que busca aprovechar las condiciones de la altura para fortalecer su rendimiento como local frente a selecciones acostumbradas a competir a nivel del mar.
El anuncio lo realizó el presidente de la FPF, Agustín Lozano, quien explicó que la decisión fue tomada en conjunto con el comando técnico y la dirección deportiva de la federación.
"Nuestro comando técnico, nuestra dirección general de fútbol, la dirigencia nacional que representamos a la FPF ha determinado que nuestras próximas Clasificatorias al Mundial 2030 tendrán tres sedes. Lima con nuestro Estadio Nacional y el Estadio Monumental, Cusco con el Inca Garcilaso y en Puno con el estadio de la Universidad Nacional del Altiplano y, por supuesto, también contando adicionalmente con el estadio de Juliaca", manifestó Lozano.
Perú apuesta por la altura
La estrategia contempla utilizar el Estadio Nacional y el Monumental en Lima, el Inca Garcilaso de la Vega en Cusco, el Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano en Puno y el estadio de Juliaca, con lo que Perú dispondrá de cinco escenarios para ejercer su localía durante el proceso clasificatorio.
El seleccionador peruano ya inició el reconocimiento de los escenarios deportivos. Según informó la FPF, una de sus primeras inspecciones incluyó precisamente los estadios de Puno y Juliaca, que ahora pasan a formar parte de la planificación oficial del combinado nacional.
Asimismo, el estadio Inca Garcilaso de la Vega ya recibió este año a la selección peruana femenina durante sus compromisos de la Liga de Naciones Femenina, consolidándose como una alternativa para los equipos nacionales.
La altura como ventaja
La decisión de Perú responde a una estrategia ampliamente conocida en el fútbol sudamericano. Cusco se encuentra a 3.362 metros sobre el nivel del mar, mientras que Puno supera los 3.800 metros y Juliaca ronda los 3.825 metros, alturas que representan un desafío para los equipos visitantes.
Los futbolistas que no están adaptados a estas condiciones suelen experimentar menor disponibilidad de oxígeno, lo que provoca fatiga más rápida, disminución de la resistencia física y una recuperación más lenta durante el partido. Además, el balón se desplaza con mayor velocidad debido a la menor densidad del aire, modificando su trayectoria y exigiendo un periodo de adaptación.
Estas condiciones suelen afectar especialmente a selecciones como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, cuyos jugadores desarrollan la mayor parte de su carrera deportiva en ciudades cercanas al nivel del mar.
Ecuador y Bolivia ya utilizan esta estrategia
Perú no será la primera selección sudamericana en recurrir a la altura como ventaja deportiva. Ecuador disputa tradicionalmente sus partidos de eliminatorias en Quito, ubicada a 2.850 metros sobre el nivel del mar, mientras que Bolivia alterna sus encuentros entre La Paz y El Alto, una ciudad situada a 4.150 metros, una de las mayores altitudes utilizadas en el fútbol internacional.
Sin embargo, la historia demuestra que la altura, por sí sola, no asegura la clasificación a una Copa del Mundo. Ecuador y Bolivia no han asistido a todas las justas Mundialistas. La ventaja geográfica debe ir acompañada de un plantel competitivo, una planificación adecuada y buenos resultados también fuera de casa. C