En una coyuntura marcada por el conflicto armado interno y tensiones legislativas, el asambleísta por Acción Democrática Nacional (ADN), Andrés Castillo, mantuvo una entrevista en Manavisión Plus. Durante el diálogo, abordó la reciente aprobación de leyes de seguridad, la crisis en el sistema carcelario y los cuestionamientos al Consejo Nacional Electoral (CNE) por el cambio en el calendario de las elecciones seccionales.
-Asambleísta, hay sectores que cuestionan la labor de policías y militares en el actual conflicto armado interno. ¿Qué responde a estas críticas?
No es nuevo que haya grupos que se opongan al combate frontal contra el crimen organizado. Hace unos días en el Pleno yo les decía: se aprobó la ley de lavado de activos, la de extinción de dominios, la de fortalecimiento de las fuerzas armadas y la ley de inteligencia, todas sin el voto de la revolución.
Ellos son campeones para mandarles besos volados al crimen organizado. Les molesta cuando se captura a un delincuente; no quisieron aplaudir cuando se capturó o se extraditó a Fito. Hay cierta molestia de parte de ellos cuando el pueblo ecuatoriano le vence a la mafia.
-¿Qué hace falta en la Asamblea para garantizar un apoyo integral a las fuerzas del orden, más allá de las banderas políticas?
Esa es una batalla perdida porque tenemos una oposición ciega que se opone simplemente porque no le queda de otra. Es tan patológico que, en la Ley de Fortalecimiento de la Vivienda Social, la revolución se opuso. Dicen que se le regala plata a los ricos, pero cuando fueron gobierno construyeron 1.500 casas en Cuba para quedar bien con Fidel Castro. Tienen un doble rasero, tanto en temas de seguridad como en temas de apoyo social.
-Usted ha liderado propuestas para transformar el control penitenciario. ¿Cuál es el cambio más radical que introduce esta ley y por qué es urgente?
Porque el sistema penitenciario es uno de los más importantes eslabones de la cadena de la seguridad; desde dentro se siguen ordenando asesinatos y vacunas. El cambio radical es que ahora los guías penitenciarios podrán usar armamento; antes tenían un pito y un tolete frente a fusiles y granadas.
Además, hemos establecido criterios de diferenciación: los jefes de bandas estarán aislados totalmente y el resto se dividirá por peligrosidad, no por la banda a la que pertenecen. Y algo clave: ahora los delincuentes van a trabajar para ganarse su alimentación. El Estado no tiene por qué seguir pagando todo.
-Sobre el déficit de guías, ¿estas reformas ya se aplican en cárceles como la del Encuentro?
Ninguno ha sido capacitado aún porque la norma se aprobó recién hace 15 días. Es un plan para el futuro que incluye un proceso de reclutamiento inmediato y la posibilidad de que policías y militares en servicio pasivo se incorporen, siempre que no hayan tenido una baja forzosa.
-Pasando a la coyuntura electoral, el CNE adelantó las elecciones seccionales a noviembre. ¿Qué lectura le deja esta decisión y las demandas de inconstitucionalidad presentadas?
Yo no voy a defender la posición del CNE porque no me corresponde, pero deben dejar claras las razones de este adelanto de manera diáfana. La democracia se sustenta en la confianza. Si el CNE tomó la decisión previendo un fenómeno de El Niño que empañe la campaña, es algo que ellos deben sustentar. A ADN también nos incomoda la organización de listas, pero lo importante es que la ciudadanía tenga condiciones suficientes para saber por quién votar.
-Respecto a la fiscalización, usted mocionó investigar el operativo militar en Sucumbíos que algunos califican como un ataque a una "granja de chanchos". ¿Por qué impulsar esto desde el oficialismo?
Porque somos gente seria. Hay grupos y medios extranjeros que pretenden desnaturalizar los esfuerzos de las fuerzas armadas. Para que no haya duda, hemos pedido un proceso de fiscalización serio: ¿quién lo ordenó?, ¿qué se incautó?, ¿esa granja era de chanchos o un centro de operaciones de los grupos organizados del comando de la frontera? Si hay problemas, los exhibiremos; si no, reivindicaremos la actuación militar.
-Finalmente, se rumorea su interés por la Alcaldía de Quito. ¿Le hace "guiños" a esa candidatura?
Los dos ojos le hago. Pero soy un tipo disciplinado de partido. A mí me encantaría, pero si la organización decide que es otro el cuadro, lo apoyaré como si fuera yo mismo. Si soy yo, saldré con fuerza y propuestas. Amo a mi ciudad, la he defendido siempre y creo que la política es de momentos.