El crecimiento sostenido del consumo de electricidad a nivel mundial plantea nuevos desafíos para las empresas que dependen de un suministro energético estable para mantener la continuidad de sus operaciones. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda global de electricidad aumentará un 3,7 % en 2026 y superará por primera vez los 29.000 teravatios hora (TWh).
En este escenario, eventos de gran convocatoria como el Mundial 2026 incrementan la presión sobre la infraestructura eléctrica de negocios vinculados a la atención al público, como restaurantes, bares, hoteles, centros comerciales y espacios de entretenimiento. Durante estas jornadas se registra un uso simultáneo de sistemas de climatización, refrigeración, iluminación, equipos audiovisuales y plataformas digitales.
Según Lenin Herrera, especialista técnico de INSELEC, el aumento del consumo energético obliga a las organizaciones a mejorar el monitoreo de sus instalaciones para prevenir fallas que puedan afectar la operación.
Empresas buscan fortalecer la continuidad operativa
Herrera señaló que la gestión eficiente de la energía adquiere un papel determinante en un contexto de mayor demanda eléctrica. Explicó que disponer de información en tiempo real sobre el comportamiento de los sistemas eléctricos permite anticipar riesgos y reducir la posibilidad de interrupciones en el servicio.
Desde la perspectiva de INSELEC, empresa especializada en soluciones eléctricas, automatización, calidad de energía y centros de datos, el Mundial 2026 representa una oportunidad para que las organizaciones revisen el estado de sus instalaciones y fortalezcan su capacidad de respuesta frente a escenarios de alta exigencia.
Entre las acciones planteadas por la compañía se encuentra la evaluación de transformadores, tableros, protecciones y conductores, además del mantenimiento preventivo y predictivo de equipos eléctricos considerados críticos.
Medidas para enfrentar períodos de alta demanda
La empresa también propone monitorear variables como voltaje, corriente, demanda, temperatura y calidad de energía, así como verificar la coordinación de las protecciones eléctricas para reducir riesgos operativos.
Asimismo, recomienda identificar las cargas críticas de cada negocio, entre ellas sistemas de refrigeración, climatización, iluminación, medios de pago, centros de datos y equipos de cocina. A ello se suma la revisión de sistemas de respaldo energético, como UPS, bancos de baterías y equipos de generación de emergencia.
Otra de las medidas planteadas consiste en capacitar al personal técnico y operativo para responder de manera adecuada ante posibles contingencias derivadas de una mayor demanda eléctrica durante períodos de intensa actividad comercial.