El sector atunero ecuatoriano cerró dos años históricos, pero el 2026 se abre con señales de alerta. Así lo explica, Guillermo Morán, director ejecutivo de la Fundación TUNACONS y una de las voces autorizadas del sector del atún.
Desde su perspectiva, la industria atraviesa un momento decisivo: "Tuvimos dos años muy buenos, 2024 y 2025, con exportaciones récord. Pero ahora enfrentamos una tormenta perfecta".
Recuerda que en 2025 las exportaciones alcanzaron cerca de 1.800 millones de dólares, el doble de lo que el país exportaba hace apenas una década. "Hace diez años estábamos alrededor de los 900 millones. Este crecimiento es resultado de una industria más competitiva y de condiciones naturales favorables", señala Morán.
El buen momento no fue casual. Según explica, las condiciones climáticas permitieron una mayor disponibilidad de especies como el atún barrilete y el aleta amarilla. "Cuando la naturaleza nos da abundancia, es clave tener flota e industria para aprovecharla. Y Ecuador lo ha hecho bien", afirma.
Ese desarrollo ha convertido al país en un centro regional de procesamiento. "Hoy somos un hub. Flotas internacionales descargan en Manta y Posorja, y eso beneficia no solo al Ecuador, sino a otros países que utilizan nuestra infraestructura", explica Morán. Para él, ese posicionamiento es uno de los mayores logros del sector.
Sin embargo, ese escenario de crecimiento enfrenta ahora nuevos desafíos.
El combustible, el principal obstáculo
Morán señala el problema más urgente: el precio del diésel. "El combustible representa entre el 40% y el 50% del costo de operación. Con los incrementos recientes, el impacto es enorme", advierte.
La preocupación no es aislada. Según explica, se trata de un fenómeno global que está afectando a todas las industrias pesqueras por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. "En todo el mundo, los sectores pesqueros están conversando con sus gobiernos para buscar apoyos. No es un problema solo de Ecuador", dice.
Pero el contexto internacional también genera una desventaja. "Nos toca competir con países que tienen subsidios, especialmente en Asia y Europa. España, Francia. Sus flotas reciben apoyo estatal. Eso nos pone en una situación complicada", señala.
Frente a este escenario, el sector ha iniciado diálogos con el Gobierno. Morán confirma que se buscan medidas concretas para aliviar el impacto del combustible. "Se ha planteado que el sector pesquero pueda acceder a un precio similar al del transporte público. No pedimos subsidios permanentes, sino apoyo en un momento de crisis", aclara.
A este problema se suma otro factor: la seguridad. "Hoy es un costo adicional. Antes no tenía el mismo peso, pero ahora influye en toda la operación", explica. A pesar de todo, Morán mantiene un tono moderadamente optimista. "Seguimos trabajando, seguimos compitiendo. Pero claramente son condiciones más difíciles", reconoce.
Mercados, tensiones y una oportunidad desaprovechada
En el frente externo, el panorama tampoco es completamente estable. Morán menciona el caso de Colombia como un ejemplo de las tensiones comerciales. "No es nuestro mercado principal, pero sí hay relaciones comerciales importantes. Cualquier conflicto arancelario genera preocupación", afirma.
Más allá de estos conflictos, el experto pone el foco en una oportunidad que considera clave: el bajo consumo de pescado en América Latina. "El promedio mundial está entre 16 y 17 kilos por persona al año. En muchos países de la región consumen apenas 5, 7 u 8 kilos", explica.
Para Morán, este es un problema cultural. "Tenemos el recurso, producimos pescado, pero no lo consumimos lo suficiente. Es una contradicción", dice.
El contraste con otros mercados es evidente. "La Unión Europea consume más del 50% de nuestras exportaciones. Estados Unidos está alrededor del 13 o 14%. Eso refleja claramente dónde está el consumo", añade.
Desde su perspectiva, aumentar la demanda interna y regional debería ser una prioridad. "El pescado es una proteína estratégica. Los médicos siempre recomiendan consumir más pescado que carne roja. Es un tema de salud, pero también de soberanía alimentaria", sostiene.
El consumo de atún en nuestros países
Morán va más allá y plantea una reflexión crítica: "En Latinoamérica hemos sido más exportadores que consumidores. Eso es un error estratégico".
El 2026 será, según el propio Morán, un año clave para el futuro del sector atunero ecuatoriano. "Esperamos que el tema del combustible se solucione pronto y que no afecte nuestras exportaciones. Podría haber un impacto, pero todavía tenemos esperanza", concluye.
Mientras tanto, la industria sigue navegando entre cifras históricas y nuevos desafíos. Y, como resume el propio Morán, el reto no es menor: "Tenemos la capacidad, tenemos la experiencia, pero necesitamos condiciones para competir en igualdad".