El Mercado de las 4 Manzanas, ubicado en el centro de Guayaquil, inicia sus actividades desde las 05:00 con la llegada de comerciantes, cargadores y proveedores que abastecen a 1.550 locales comerciales, consolidándolo como uno de los espacios de comercio popular más activos de la ciudad.
El movimiento comienza cuando gran parte de la ciudad aún permanece en silencio. En el cuadrante conformado por las calles Huancavilca, Seis de Marzo, Franco Dávila y Pío Montúfar, camionetas descargan productos mientras los comerciantes organizan sus puestos antes de la apertura total del mercado.
En los pasillos se mezclan olores de frutas frescas, especias, mariscos y productos recién descargados. Los cargadores recorren el lugar trasladando bultos y mercadería hacia los distintos locales, mientras los vendedores limpian y preparan sus espacios para la llegada de los compradores.
A medida que avanza la mañana, el flujo de visitantes aumenta. Desde las 07:00, amas de casa, empleados, estudiantes y jubilados recorren el mercado en busca de productos de primera necesidad y artículos de temporada.
Comercio y abastecimiento diario
Durante la actual temporada escolar, los locales de útiles registran una mayor afluencia de clientes. Padres de familia consultan precios de cuadernos, carpetas, lápices y uniformes, comparando costos antes del inicio de clases.
El mercado también concentra una amplia variedad de productos. Entre los artículos que se comercializan están ropa, calzado, víveres, utensilios de aluminio, electrodomésticos, bazares, plantas medicinales, bisutería, aves, mariscos y especias.
En la esquina de Huancavilca y Pío Montúfar en Guayaquil, trabaja María Lucía Castro, comerciante de 65 años, quien ha dedicado cinco décadas al comercio minorista. Su rutina inicia a las 04:00, cuando sale desde la cooperativa Gallegos Lara, en Florida Norte, junto a su hijo Jorge Maldonado.
Ambos llegan al mercado antes de las 5h00 para abrir el local y permanecer allí hasta las 17h00. Castro relató que comenzó a trabajar a los 16 años en el Mercado Central y que hace 15 años fue trasladada al Mercado de las 4 Manzanas.
Mientras acomoda frascos de aceitunas, nueces y almendras, explicó que el cambio representó un desafío, aunque con el tiempo lograron mantener una clientela constante que sostiene el negocio familiar.
Historias de comerciantes
En otra área del mercado de Guayaquil, Deisy De La Cruz atiende un puesto de artículos varios donde vende pilas, candados, cinturones, cortaúñas y otros productos de uso cotidiano. La comerciante lleva 23 años trabajando en el sector.
Recordó que antes de obtener un local formal vendía en las calles 10 de Agosto y Pío Montúfar, donde los comerciantes trabajaban a la intemperie, expuestos al sol y la lluvia.
Según relató, en esa época muchas familias improvisaban pequeños espacios para permanecer junto a sus hijos mientras desarrollaban sus actividades comerciales. Posteriormente fueron reubicados dentro del mercado.
De La Cruz señaló que durante los primeros años dentro de las instalaciones el flujo de clientes disminuyó y varios comerciantes abandonaron el lugar. Sin embargo, otros decidieron permanecer y continuar con sus actividades.
Un mercado con origen popular
Antes de la inauguración oficial del Mercado de las 4 Manzanas, en mayo de 2011, el sector funcionaba como un corredor comercial popular en el centro de Guayaquil.
Durante décadas, las cuatro manzanas estuvieron ocupadas por viviendas mixtas, bodegas, pequeños negocios y puestos informales que crecieron en los alrededores del Mercado Central.
Actualmente, el lugar continúa siendo uno de los puntos de mayor actividad comercial popular de la ciudad. Incluso el 26 de mayo, Día del Comerciante Minorista en Ecuador, las actividades se desarrollan con normalidad.
Los comerciantes mantienen sus jornadas habituales debido a la dinámica diaria de abastecimiento y atención al público, en un espacio que desde la madrugada concentra movimiento económico y laboral en el centro porteño.