Este miércoles 22 de abril de 2026, habitantes de San Vicente, provincia de Manabí, se reunieron para despedir los restos del sargento de la Policía Nacional, Julián Alfredo Zambrano Aveiga, una de las ocho víctimas mortales de la masacre perpetrada entre la noche del domingo 19 y la madrugada del lunes 20 de abril.
Ceremonia y honras fúnebres
La misa de cuerpo presente se llevó a cabo en la Iglesia San Miguel de Arcángel, donde desde las 10h00, familiares, amigos y compañeros de armas se congregaron para expresar sus condolencias. La ceremonia estuvo marcada por un ambiente de profundo pesar y solidaridad ante la pérdida del agente, quien fue despedido con los honores correspondientes por parte de la institución policial tras su fallecimiento en medio de la escalada de violencia que afecta al cantón.
Al concluir el servicio religioso, el cortejo fúnebre se dirigió hacia el Cementerio Jardín de la Paz, ubicado en la comunidad de San Miguel de Piquigua. En este camposanto los allegados agradecieron el respaldo brindado por la ciudadanía y los miembros de la fuerza pública, quienes custodiaron al féretro durante los actos fúnebres. Cabe señalar que las otras siete personas fallecidas en los mismos hechos violentos recibieron sepultura un día antes, en diversos puntos de San Vicente.

Cronología de la masacre de San Vicente
Según los informes oficiales, los eventos se desencadenaron en dos ataques coordinados. El primero tuvo lugar aproximadamente a las 20h00 del domingo 19 de abril en el sector Santa Martha de Los Perales. En dicha ubicación, individuos armados, a bordo de una camioneta, irrumpieron en varios domicilios portando armas de fuego cortas y largas.
Producto de esta incursión armada perdieron la vida Andrea del Rocío Tumbaco Cedeño, Rogelio Antonio Cuadros Andrade, Mariana del Jesús Zambrano Cevillano y Antony Francisco Valencia Parraga. Tras el levantamiento de los cuerpos, los equipos de criminalística realizaron el peritaje técnico, logrando recoger doce casquillos de al menos dos calibres diferentes, los cuales han sido integrados a la cadena de custodia para las pericias balísticas que permitan identificar las armas utilizadas en este crimen múltiple.
Modus operandi y operativos en curso
Solo quince minutos después, a las 20h15, un segundo ataque fue reportado en un comedor local. Según las versiones recogidas por las autoridades, los perpetradores se movilizaban en una camioneta blanca con vidrios polarizados. Un detalle determinante en la investigación es que los sujetos vestían prendas similares a los uniformes de las Fuerzas Armadas, táctica utilizada para facilitar su movilización y evadir sospechas durante su desplazamiento por las vías del cantón.
Ante la gravedad del suceso, la Policía Nacional ha intensificado los operativos de control en carreteras y puntos estratégicos de toda la provincia de Manabí. La institución ha catalogado este evento como una acción de alto grado de organización criminal, debido a la sincronización de los ataques y el uso de uniformes apócrifos. Existen tres personas heridas que recibieron atención médica, manteniéndose sus identidades bajo reserva estricta para garantizar su seguridad y la integridad del proceso investigativo.
El contexto crítico de Manabí
La provincia de Manabí atraviesa un periodo de alta conflictividad social y delictiva. Según las cifras proporcionadas por la Policía Nacional, en lo que transcurre del año 2026, la cifra de muertes violentas en diversos cantones ya supera las 300 víctimas. Este indicador ha posicionado a la región como uno de los focos de mayor atención para las estrategias de seguridad nacional, obligando a un despliegue constante de fuerzas especiales en zonas rurales y urbanas.
La comunidad, por su parte, mantiene la expectativa sobre el avance de las investigaciones por esta masacre. Mientras los controles preventivos se refuerzan en San Vicente, las autoridades judiciales trabajan en la recolección de indicios adicionales que permitan la captura de los autores intelectuales y materiales de estos ataques.
El uso de identidades suplantadas y uniformes oficiales marca un precedente de preocupación para los entes encargados de la seguridad, quienes han enfatizado que el caso sigue bajo investigación. En lo que va del año se han registrado dos masacres en San Vicente.