La Organización Mundial de la Salud (OMS)advirtió posibles contagios adicionales de hantavirus tras registrarse un brote mortal en el crucero MV Hondius. Los organismos sanitarios internacionales rastrean actualmente a los pasajeros para vigilar las exposiciones al virus en diferentes países del mundo.

La cepa andina provocó tres fallecimientos y múltiples infecciones confirmadas dentro de la embarcación de bandera holandesa durante su reciente navegación sudamericana. El organismo internacional calificó el riesgo público actual como bajo, aunque reconoce la probabilidad de identificar nuevos enfermos por la incubación.

Monitoreo médico internacional

El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, definió esta emergencia como un escenario altamente grave pero controlado por los especialistas. La institución ratificó que la variante detectada posee la capacidad exclusiva de transmitirse entre seres humanos mediante un contacto estrecho y prolongado.

Esta condición médica obligó a desplegar una respuesta coordinada entre las autoridades sanitarias de Europa, Estados Unidos y también de Sudamérica. El barco transportaba más de 140 personas y algunos viajeros desembarcaron antes de la declaración oficial de la alerta médica.

Evacuaciones y aislamiento preventivo

Ciertos enfermos requirieron traslados aéreos urgentes de emergencia debido al desarrollo de complicaciones respiratorias vinculadas al síndrome pulmonar por hantavirus. Las autoridades estadounidenses trasladaron a 18 pasajeros hacia zonas de aislamiento especializadas para iniciar una observación médica rigurosa el lunes pasado.

Un ciudadano permanece internado con diagnóstico positivo dentro de una unidad de aislamiento biológico ubicada en el estado de Nebraska. El resto del grupo cumple cuarentena obligatoria en instalaciones médicas de Atlanta mientras los médicos evalúan la presencia de síntomas respiratorios.

Transmisión de la cepa andina

Los hantavirus constituyen una familia viral dispersada habitualmente mediante fluidos de roedores infectados, incluyendo la saliva, orina y las heces. La variante andina destaca por generar un contagio interhumano excepcional, requiriendo una convivencia íntima con la persona afectada durante las fases iniciales.

La patología inicia con fiebre persistente, fatiga corporal extrema y fuertes dolores musculares antes de evolucionar hacia daños pulmonares severos y mortales. España, Francia y el Reino Unido ejecutan medidas de vigilancia epidemiológica activa ante la sospecha de nuevos portadores del virus.