José Luis Mantuano Bailon resultó ileso de la explosión del barco que hoy tiene al borde de la muerte a su hijo y a su ayudante. Lo que era un trabajo de mantenimiento habitual a un generador eléctrico de barcos, y al que se ha dedicado por más de 20 años, se convirtió en una tragedia para él y para la ciudad de Manta, el sábado 6 de junio del 2026.

Con el rostro desencajado y los ojos hinchados por el llanto, Mantuano relata que ya habían finalizado todas las tareas de mantenimiento en el barco Jesús es mi rey y estaban listos para retirarse. Él se encontraba en un pasillo de la proa, mientras que su hijo Jostin Jesús Mantuano Mero (20) y su asistente, José Alfredo Anchundia Franco (26), bajaron al cuarto de máquinas para recoger las herramientas de trabajo.

La explosiones

«En ese momento hubo una explosión en la parte superior de la embarcación y, segundos después, otra en la zona delantera», recuerda con la voz acongojada. Inmediatamente después de los estallidos, corrió hacia el lugar donde estaban sus compañeros y logró sacarlos: ambos habían sido alcanzados por la fuerza de la explosión y presentaban quemaduras.

Desesperado, pidió auxilio a un lanchero que se encontraba cerca, quien les brindó ayuda. Apenas habían salido de la nave, el fuego se extendió y envolvió al barco por completo; las llamas luego se propagaron hasta alcanzar y destruir 14 embarcaciones y 21 lanchas que estaban acoderadas en la rada del puerto de Manta.

Heridos hospitalizados

Jostin y José Alfredo fueron trasladados de urgencia al hospital Rafael Rodríguez Zambrano, con diagnóstico de quemaduras entre el 70 y el 80 por ciento de su superficie corporal. Desde su ingreso, Jostin permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de ese centro de salud, en estado muy delicado.

Por su parte, Anchundia Franco fue trasladado posteriormente al Hospital de Especialidades de Portoviejo, donde sigue recibiendo atención médica.

Pedido de traslado

Con todo el peso de la tragedia, José Luis Mantuano hace un llamado solidario a la comunidad porque necesita ayuda para adquirir medicamentos y cremas especiales para el tratamiento de las quemaduras de ambos pacientes.

También pide apoyo para gestionar su traslado a centros de salud que cuenten con unidades especializadas en atención a personas con lesiones de este tipo, ya que las instalaciones actuales no disponen de todos los recursos necesarios para su recuperación.

Entre lágrimas, el padre y maestro de oficio comparte el motivo que impulsaba a su hijo a acompañarlo en las jornadas de trabajo: en cuatro meses más, Jostin será papá, y él se convertirá en abuelo primerizo. El joven trabajaba para juntar dinero y cubrir los gastos del nacimiento de su primer nieto, una ilusión que hoy se mantiene como una de las razones más fuertes para luchar por su vida.

Dudas sobre lo ocurrido

Juan Alvia Cedeño, abogado del armador pesquero del barco, Jesús es mi rey, informó que la Fiscalía ya ha tomado declaraciones tanto a José Luis Mantuano como a las dos personas heridas, en el marco de la investigación para determinar las causas del incendio.

«Tenemos muchas dudas sobre cómo comenzó todo, porque la embarcación y sus equipos no estaban encendidos al momento del suceso. Además, no se realizaban trabajos de soldadura, solo tareas de mantenimiento eléctrico», explicó Alvia.

Las autoridades, incluido el Ministerio del Interior, el Cuerpo de Bomberos y la Secretaría de Gestión de Riesgos, han confirmado que el incendio fue accidental y descartaron cualquier indicio de atentado, pese a rumores iniciales en redes sociales. 

Juan Alvia Cedeño, abogado. La Marea