Las Fuerzas Armadas ejecutaron una operación de seguridad que permitió inhabilitar explosivos artesanales, maquinaria especializada y diversos materiales empleados en la práctica de minería ilegal. Esta es una actividad que afecta el orden jurídico, el medio ambiente y la estabilidad territorial en la zona.

La intervención se desarrolló en la parroquia de Buenos Aires, dentro del cantón Urcuquí, como parte de las estrategias institucionales para combatir ilícitos que generan daños sociales y ecológicos.

Operativo militar

La acción operativa se enmarca dentro de los planes nacionales de seguridad y defensa que tienen como prioridad erradicar actividades ilícitas que vulneren la normativa vigente y pongan en riesgo la integridad de las comunidades y los recursos naturales.

Las labores de reconocimiento, vigilancia y control se ejecutaron con estricto apego a los procedimientos legales y protocolos de seguridad, asegurando que se cumplieran todos los lineamientos para proteger a las personas involucradas en la misión y evitar cualquier riesgo para la población civil vecina.

Equipos para minería

Durante el desarrollo de las tareas, los efectivos militares localizaron y aseguraron una serie de elementos que son fundamentales para la ejecución de actividades mineras sin autorización. Se trata de explosivos artesanales, dispositivos fabricados de manera clandestina que representan un peligro constante para la seguridad de quienes los manipulan y para el entorno donde se ubican.

Además, se incautaron equipos y maquinaria especializada utilizada para la extracción, procesamiento y transporte de minerales, así como materiales químicos e insumos que sirven como base para los procesos ilícitos. Todos estos bienes fueron trasladados a espacios seguros bajo el control de las autoridades competentes, donde se realizarán los trámites legales correspondientes para su disposición final conforme a la ley.

Minería en Imbabura

La minería ilegal constituye uno de los problemas más complejos y dañinos para el país, tanto desde el punto de vista jurídico como ambiental y social. En el caso de Imbabura, al igual que en otras provincias de la sierra ecuatoriana, esta actividad ha generado consecuencias graves: la degradación de suelos y fuentes hídricas, la alteración de ecosistemas frágiles y la generación de conflictos entre grupos que operan en zonas sin regulación.

Según informes del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, las prácticas mineras sin autorización han provocado la pérdida de biodiversidad y la contaminación de ríos y quebradas que abastecen de agua a cientos de familias en la región.