Las fuerzas de seguridad de Bolivia ejecutaron este viernes un operativo conjunto que logró desbloquear, sin registrar incidentes, la estratégica ruta que conecta la sede de gobierno de La Paz con la región agrícola de Río Abajo, al sur de la capital.
La intervención, encabezada por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, comenzó durante la madrugada desde la zona de Lipari y avanzó aproximadamente 37 kilómetros hasta la localidad de Carreras, utilizando maquinaria pesada para remover de la vía pública los obstáculos acumulados, tales como piedras, grandes troncos y montículos de tierra.
Varias semanas de manifestaciones en Bolivia
La reapertura total de esta importante carretera interdepartamental representa un alivio parcial para los ciudadanos de La Paz, una urbe que se mantiene sitiada desde el pasado 6 de mayo debido a una serie de cortes viales generalizados que se extendieron a ocho de las nueve regiones de todo el país.
Debido a este aislamiento terrestre que afecta al transporte de alimentos, cientos de habitantes de la capital y de la vecina ciudad de El Alto debían caminar diariamente hasta tres horas desde principios de esta semana para abastecerse de verduras, hortalizas y tubérculos básicos, cuyos precios de venta al consumidor final llegaron a quintuplicarse en los principales mercados locales.
Al concluir las labores de despeje de la ruta, el presidente de la nación, Rodrigo Paz, quien lleva poco más de seis meses al mando del órgano Ejecutivo tras asumir el gobierno, se presentó en el lugar de los hechos para verificar la normalización del tráfico vehicular.
Aplicación estricta de los instrumentos legales
El primer mandatario boliviano aseguró de manera enfática que su administración continuará trabajando para desbloquear el resto de las carreteras nacionales apelando al uso del diálogo permanente, así como a la aplicación estricta de los instrumentos legales que contempla la Constitución Política del Estado para resguardar los derechos de las mayorías sociales.
Las directrices del actual Gobierno boliviano han evitado deliberadamente el despliegue de contingentes provistos de armamento letal para el control de disturbios civiles. De acuerdo con las aclaraciones emitidas por portavoces oficiales, el objetivo prioritario de esta moderación en el uso de la fuerza pública responde a una estrategia gubernamental orientada a prevenir un posible agravamiento de la crisis política y social.