Las recientes desvinculaciones de personal en el sistema público de salud han generado preocupación en el sector sanitario. La Federación Médica Ecuatoriana advierte que la reducción de recurso humano ocurre en un contexto de alta demanda asistencial, lo que podría afectar la capacidad de respuesta del sistema.
El gremio sostiene que el personal sanitario cumple un rol clave en la atención primaria, la prevención de enfermedades y la respuesta hospitalaria, por lo que su disminución podría provocar retrasos en diagnósticos y tratamientos, además de incrementar la presión sobre los servicios de emergencia. En entrevista con Manavisión Plus, el presidente del gremio, Santiago Carrasco, analiza las implicaciones de estas decisiones y los desafíos que enfrenta el sistema de salud en Ecuador.
¿Cómo evalúa la decisión de reducir personal de salud en el actual contexto sanitario?
Realmente creo que (las autoridades) viven en un universo paralelo. Desde una perspectiva técnica y basada en evidencias, la decisión de reducir el recurso humano en salud en un contexto de alta demanda asistencial incrementa, sin duda, el riesgo de mortalidad evitable. Esto ocurre porque simplemente no hay suficiente personal para atender problemas de atención primaria que podrían resolverse a tiempo, lo que termina provocando que muchas personas se enfermen gravemente o incluso mueran.
Esta situación también genera retrasos en los diagnósticos y en los tratamientos, porque no existe la capacidad resolutiva para atender a los pacientes. Al no poder ser atendidos en la atención primaria, los ciudadanos se ven obligados a acudir a los hospitales, lo que termina saturando aún más los servicios de emergencia.
Además, la calidad de la atención disminuye de forma dramática cuando no hay suficientes profesionales. Y no estamos hablando únicamente de médicos. También se trata de enfermeras, psicólogos, bioquímicos, farmacéuticos y de todo el personal que forma parte del sistema de salud. Esta falta de personal incrementa la sobrecarga laboral y, con ello, el riesgo de errores médicos, al tiempo que profundiza la inequidad sanitaria.
Por eso, si quienes toman estas decisiones no comprenden esta realidad y buscan reducir la presencia del sector salud para reforzar otros ámbitos del gobierno, se trata de una medida absolutamente anti-humanitaria. Frente a esto, nosotros rechazamos totalmente esta situación.
Frente a esta situación, ¿han logrado establecer algún diálogo con las autoridades del Ministerio de Salud?
Parece que la gente que está ahí —según nos han contado, aunque debo decir que es un dato que no puedo certificar— está rodeada de las mismas personas que estuvieron en el Ministerio de Salud y que salieron con calificaciones incluso de menos diez. Por ejemplo, Jimmy Martin, exministro de Salud, estaría ahora al lado de la Vicepresidenta dándole consejos.
Entonces, usted puede imaginarse que personas mediocres, incapaces o sin una verdadera calificación para sacar adelante la situación sanitaria del país, son quienes están indicándole a la ministra qué es lo que debe hacer. Además, tiene asesores que no necesariamente provienen del ámbito de la salud. Por ejemplo, un ingeniero textil. ¿Qué le parece a usted que un ingeniero textil esté dando asesoría en temas de salud a la Vicepresidenta de la República?
Aquí está en juego la vida de las personas, especialmente la vida de la gente pobre, humilde y vulnerable del país. Eso es lo que realmente está en riesgo en este momento.
Desde el gremio también se ha mencionado que existen cuestionamientos políticos alrededor del tema sanitario. ¿Cuál es la posición de la Federación Médica frente a esas afirmaciones?
La Federación Médico Ecuatoriana no tiene ningún compromiso con partidos políticos. La Federación lo que hace es defender la vida de las personas, especialmente de la gente pobre y humilde del pueblo, y por supuesto también los derechos de los profesionales de la salud.
Alguien tiene que decir las cosas con claridad. Cuando usted pregunta si hemos logrado hablar o si nos han abierto las puertas, la respuesta es que sí las abren, pero a personas que no les van a decir nada, a quienes van a ser sumisos y van a guardar silencio frente a lo que está pasando.
Sin embargo, no parece interesarles escuchar a quienes pueden ir a decirles que están haciendo las cosas mal, que deben corregir el rumbo, buscar nuevas salidas y rodearse de gente que realmente conozca sobre el sistema de salud.
Nosotros podríamos ayudar, arrimar el hombro y aportar con propuestas para sacar adelante al país en materia de salud.
¿Podría influir el tiempo de servicio de los profesionales en estas desvinculaciones?
Sí, totalmente. En este momento influye absolutamente todo lo relacionado con las desvinculaciones. Por ejemplo, en el área de oftalmología, cuando una patología ocular aguda o de emergencia no se resuelve a tiempo, la funcionalidad de la vista de esa persona se ve gravemente comprometida y puede incluso llegar a perderla completamente, quedando ciega.
Lo mismo ocurre con los pacientes que padecen enfermedades catastróficas. En el caso de personas con hemofilia, por ejemplo, si no reciben sus medicamentos, los antihemofílicos o los factores de coagulación, su vida puede estar en riesgo y pueden morir sin ningún problema.
También puedo contarle lo que está ocurriendo en Taisha. Actualmente estamos participando en una brigada médica en Taisha y en comunidades de Morona Santiago. Cuando ustedes conozcan la realidad que vive esa población se van a sorprender: hay casos de leptospirosis, dengue, chikungunya, paludismo, fiebre amarilla y tosferina. Es una situación realmente preocupante.
Y todo esto ocurre porque lamentablemente los programas epidemiológicos prácticamente han desaparecido. No se están realizando campañas de vacunación, no se está ingresando a las comunidades para verificar su situación sanitaria.
¿Cuántos reportes de desvinculaciones ha recibido la Federación Médica?
Sabemos que, hasta el día de ayer (miércoles 15 de abril), entre 147 y 160 trabajadores de la salud fueron despedidos, y se prevé que entre 900 y 1.200 más sean desvinculados hasta finales de este mes.
¿Qué evaluación hace sobre la compra centralizada de medicamentos y el Comité Nacional de Salud?
No es que me quiera hacer el vidente ni mucho menos. Simplemente los datos estadísticos demuestran que las personas que están alrededor de la vicepresidenta de la República no tienen la capacidad necesaria para conducir la situación de salud del país. Por lo tanto, tampoco existe la capacidad para estructurar un programa coherente, con objetivos claros y con tiempos definidos que permitan resolver los problemas relacionados con insumos, medicamentos y otros aspectos del sistema sanitario.
Ese programa no existe, sigue sin existir. Y entonces surge una pregunta: ¿sabe cuánto han gastado o cuánto han ejecutado del presupuesto destinado a salud hasta este momento? Ni siquiera llegan al 10% del ya reducido presupuesto para el sector. Eso demuestra que la capacidad de gestión y de respuesta de estas autoridades es prácticamente nula.
No entienden la magnitud del problema ni parecen tener claridad sobre lo que está ocurriendo. Por eso creo que, si realmente tuvieran un poco de amor por el país y por la gente pobre y humilde, deberían hacerse a un lado. Porque lo que está en juego es lo más básico para cualquier ser humano: su vida y su salud.
Vea la entrevista completa aquí: