Pedro Pablo "Papi" Perlaza, exfutbolista, director técnico y formador de varias generaciones de futbolistas ecuatorianos, falleció, según informaron allegados y entidades vinculadas al deporte. Nacido en Esmeraldas el 17 de abril de 1953, desarrolló una extensa carrera tanto en el fútbol profesional como en las divisiones formativas, donde impulsó el crecimiento de numerosos jugadores.
Perlaza inició su vínculo con el fútbol desde muy joven como pasabolas en el estadio Folke Anderson, en Esmeraldas. Su primera experiencia como jugador fue en el club amateur La Unión, antes de incorporarse en 1970 a Barcelona Sporting Club, institución en la que permaneció hasta 1974.
Posteriormente defendió los colores del Carmen Mora de Encalada, regresó a Barcelona SC en 1977 y más tarde fichó por Club Sport Emelec, equipo con el que se proclamó campeón nacional en 1979.
Trayectoria en el fútbol ecuatoriano
Tras su paso por Emelec, el dirigente Omar Quintana lo incorporó a Nueve de Octubre, donde militó durante las temporadas 1980 y 1981. En los años siguientes también integró las plantillas de Deportivo Quevedo y Esmeraldas Petrolero, antes de cerrar su etapa como futbolista.
En 1992 inició su carrera como director técnico al frente del Calvi FC. Dos años después asumió la dirección de la selección ecuatoriana Sub-17 y posteriormente dirigió al combinado de la Federación Deportiva de Zamora Chinchipe, con el que obtuvo el título en los Juegos Amazónicos de 1995.
Más adelante trabajó en la Federación Deportiva de Sucumbíos, donde desarrolló procesos de formación en categorías menores. Durante su labor contribuyó al desarrollo de futbolistas que posteriormente destacaron en el balompié nacional e internacional, entre ellos Antonio Valencia, Enner Valencia, Fidel Martínez, Miller Bolaños y Carlos Orejuela. También dirigió al Caribe Jrs. en la Serie B del fútbol ecuatoriano.
Legado como formador
Además de su trayectoria como jugador y entrenador, Pedro Pablo "Papi" Perlaza fue reconocido por su trabajo en la formación de niños y jóvenes, promoviendo el desarrollo deportivo en distintas provincias del país.
Tras conocerse su fallecimiento, diversas personas y organizaciones vinculadas al fútbol ecuatoriano expresaron mensajes de condolencia y destacaron su aporte al deporte, especialmente por su compromiso con las categorías formativas.
Su carrera quedó marcada por décadas de participación en el fútbol ecuatoriano, tanto desde las canchas como en la dirección técnica, dejando un legado en la formación de nuevas generaciones de futbolistas.