Un submarino de la Armada de Estados Unidos hundió un buque de guerra iraní en aguas internacionales mediante un torpedo, según confirmó el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, en una rueda de prensa este martes. El incidente ocurrió en el Golfo Pérsico, en una zona no reclamada por ningún país, y se produjo en medio de crecientes tensiones navales entre ambas naciones.
Pete Hegseth afirmó que la acción fue en respuesta a una amenaza inminente hacia el submarino, aunque no detalló evidencias específicas. No se reportaron víctimas, pero el buque iraní, identificado como el destructor clase Moudge "Shahid Soleimani", se hundió completamente. Fuentes del Departamento de Defensa indicaron que el submarino involucrado es el USS Delaware, un clase Virginia equipado con torpedos Mark 48.
Submarino detectó movimientos hostiles del buque
La operación se llevó a cabo tras detectar movimientos hostiles del navío iraní. En el desarrollo de los hechos, el secretario Hegseth enfatizó que la acción se ajusta al derecho internacional marítimo, citando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que permite respuestas defensivas en alta mar. Irán, por su parte, no ha emitido una respuesta oficial hasta el momento.
Medios estatales como Press TV han reportado el incidente como un "ataque no provocado", sin confirmar detalles. Observadores internacionales, incluyendo la ONU, han llamado a una investigación independiente para verificar las circunstancias. El contexto histórico de tensiones entre EE.UU. e Irán en el Golfo Pérsico es relevante.
Desde 2019, tras la retirada estadounidense del acuerdo nuclear (JCPOA), se han registrado múltiples incidentes navales, como el derribo de un dron estadounidense por Irán en junio de ese año y el decomiso de petroleros por ambos lados. En 2020, un enfrentamiento similar involucró advertencias de la Armada estadounidense a buques iraníes.
La Armada de EE.UU. mantiene una presencia en Bahréin
Expertos en relaciones internacionales señalan que el Estrecho de Ormuz, cercano al sitio del hundimiento, es un punto crítico para el comercio global de petróleo, con el 20% del suministro mundial transitando por allí, según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA). Datos verificables incluyen la capacidad del torpedo Mark 48, que puede hundir objetivos a distancias de hasta 50 kilómetros, y la clase del buque iraní, basado en diseños locales con armamento antiaéreo.
La Armada de EE.UU. mantiene una presencia constante en la región con la Quinta Flota, estacionada en Bahréin, para garantizar la libertad de navegación. Hasta ahora, no hay reportes de escalada militar adicional, pero aliados como Israel y Arabia Saudita han expresado apoyo a la posición estadounidense en foros diplomáticos. La comunidad internacional monitorea de cerca la situación, con la Unión Europea urgiendo diálogo para evitar conflictos mayores.