El Concejo Metropolitano de Quito conoció este 7 de abril de 2026 las condiciones planteadas por la EEQ para retomar el cobro de la tasa de basura.

Tasa de basura en Quito

Durante la sesión, el alcalde Pabel Muñoz informó sobre los avances en el proceso de diálogo entre el Municipio y la Empresa Eléctrica Quito (EEQ).

La delegación de concejales mantiene un seguimiento permanente a la posible suscripción de un convenio interinstitucional para la recaudación.

En este contexto, se realizó una reunión con la ministra de Energía, Inés Manzano, y la gerente de la EEQ, Ruth Landeta.

Quito: condiciones para el convenio

Según lo expuesto, la EEQ emitió una respuesta condicionada tras la instalación de una mesa técnica el 11 de marzo.

El 31 de marzo, la empresa remitió los requisitos necesarios para continuar con las conversaciones.

Entre las condiciones constan la socialización del estudio técnico de fijación de tasas, la entrega del catastro de abonados y la no indexación a la planilla eléctrica.

El alcalde explicó que la respuesta de la EEQ no descarta el convenio, pero plantea cumplir estos requisitos previamente.

Además, señaló que el Municipio trabaja en la consolidación de un catastro propio de usuarios.

También cuestionó el costo de delegar la recaudación, que superaría los USD 4 millones.

Recaudación actual de la tasa en Quito

Desde enero de 2026, el Municipio asumió la recaudación de la Tasa de Recolección de Basura (TRB) a través de la planilla de agua potable.

Este cambio se produjo tras la finalización del convenio entre la EEQ y la empresa municipal encargada del servicio.

La medida permitió mantener la continuidad del servicio y evitar riesgos sanitarios en la ciudad.

En febrero, la facturación alcanzó los USD 7 millones, con una recaudación del 84 %, equivalente a cerca de USD 6 millones.

Estos recursos sostienen la operación de las empresas municipales encargadas de la gestión de residuos.

El Municipio destacó que el sistema continúa en fase de ajuste y evaluación.

Impacto en usuarios

El informe señala que en Quito existen 716.000 suministros, de los cuales 460.000 corresponden a medidores compartidos.

Para estos casos, se aplicó una fórmula que permitió una reducción del 78 % en el valor promedio.

Como resultado, el 56 % de los usuarios paga igual o menos que en el esquema anterior.

Además, se registró una disminución en el consumo de agua potable, lo que, según el Municipio, refleja un uso más responsable del recurso.

Este comportamiento se vincula con la implementación del nuevo sistema de cobro.

Las autoridades continúan monitoreando estos indicadores.

Próximos pasos

La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS) continuará con la individualización de medidores compartidos.

Este proceso busca mejorar la equidad en la facturación y el control del consumo.

Paralelamente, el Municipio mantiene las gestiones con la EEQ para evaluar una posible recaudación conjunta.