El alto puntaje en el examen de admisión ha dejado de ser el factor determinante para un cupo a la educación superior.
El acceso a las universidades públicas en el país se rige hoy por un complejo sistema de segmentos poblacionales, donde la demanda y las políticas de acción afirmativa tienen un peso en la asignación de cupos, relegando el mérito académico individual a solo uno de los criterios a considerar.
Víctor Zambrano, de la Dirección de Bienestar, Admisión y Nivelación Universitaria de la ULEAM, desmantela la creencia popular que exige notas de 800 o 900 puntos para entrar a ciertas carreras, asegurando que esta condición "nunca ha existido". El sistema está enmarcado estrictamente a la demanda, dijo.

El puntaje no lo es todo
La evidencia de que el puntaje no lo es todo, se ilustra en casos como Medicina, donde un estudiante puede alcanzar un cupo con 700 puntos mientras otro con 950 queda fuera. Zambrano explica que esta "fenomenología" ocurre porque el acceso está determinado por los segmentos y la demanda que existe dentro de cada uno.
El Artículo 52 del reglamento de admisión vigente establece seis tipos de segmentos poblacionales con porcentajes de cupos distribuidos por el Estado. Esta distribución incluye: Política Pública (10%), Políticas de Acción Afirmativa (10%), Mérito Académico (30%), Bachilleres del periodo más condiciones sociales o económicas (30%) y Población General (20%).

Un segmento que favorece la inclusión
El segmento de Políticas de Acción Afirmativa (Segmento 2) es crucial para la inclusión. En este grupo se encasillan poblaciones antes excluidas, como aquellas en relación a las etnias, la población LGBTI, acompañantes de personas con discapacidad, entre otros.
Zambrano aclara que la información sobre qué y cuántos jóvenes pertenecientes a estos grupos ingresan se maneja con sigilo y confidencialidad. Solo una vez que finalizan los procesos de admisión, la universidad conoce la composición demográfica.

Voces de estudiantes
Sin embargo, el proceso de admisión es descrito como largo y tedioso por los estudiantes, quienes deben estar atentos a las redes sociales y el correo electrónico.
Luis Argüello, estudiante de primer semestre de Nutrición y Dietética, ingresó con 811 puntos, una nota ponderada entre su examen (735) y su calificación de bachillerato. Aunque es de nacionalidad venezolana, no sintió discriminación. Sin embargo, al inicio aplicó a Medicina sin éxito, pero luego decidió asegurar su cupo en Nutrición durante la segunda postulación que ofrece el sistema.
Por su parte, Diego Calderón, de 18 años, quien cursa el primer semestre de Entrenamiento Deportivo, señaló que ingresó a la universidad con 787 puntos. Su postulación, desde el inicio hasta la obtención del cupo, se extendió entre seis y siete meses, tornando engorroso el acceso a la universidad, según explicó.