En los datos económicos del último Informe a la Nación, el Gobierno destacó la reducción del riesgo país y el aumento de la inversión extranjera directa en el Estado; sin embargo, en una entrevista en Manavisión Plus, el exministro de economía y finanzas Fausto Ortiz evaluó la situación y ofreció una lectura técnica sobre el rumbo financiero del país
- El Presidente en su informe a la nación habló de temas económicos. ¿Qué se puede resaltar, qué se puede cuestionar y qué se puede decir de la economía o del tema económico en torno al informe a la nación?
Hubo más rendición de cuentas qué perspectivas. Usualmente estos informes a la nación sirven para, de alguna forma, saber también qué es lo que tiene planteado el Gobierno. Y sí, es cierto que, estando en mayo, nos ha contado que la economía petrolera el año pasado terminó creciendo en 3.2%. Pero no nos contó mucho de la expectativa para este año en la economía, cómo van los resultados y a qué está el Gobierno apostando para poder hacer que la economía crezca este año un poco más.
Tampoco nos ha contado las dificultades en la parte económica y cómo las va a enfrentar. Y la mayor dificultad en la parte económica es, sin duda, el tema de la seguridad social; y no sabemos si es que el Gobierno va a empezar ahí a trabajar para tratar de corregir en algo ese gasto fiscal sostenible que es la seguridad social y el 40% de las pensiones a los jubilados.
- ¿Sin embargo, el mandatario destacó el dinamismo de sectores como la construcción?
En el informe de la nación que el sector de la construcción tiene mucho apoyo por parte del Gobierno, un sector que representa un porcentaje interesante en la economía, es el 4% de la economía, que el año pasado creció algo así como un 2.5% y el primer trimestre de este año habría crecido algo así como un 2.9%. Pero no hay tanta claridad para decir, bueno, ahí estamos trabajando con estos proyectos que vamos a tratar de impulsar más viviendas, que sí lo menciona, a través de los planes de financiamiento.
Y entonces hay cosas que quedan como medio incompletas en la rendición de cuentas del Gobierno, donde quizás puso más énfasis en temas de seguridad que es la principal preocupación del país, pero nos quedó faltando algunas cosas propias de una propuesta para perspectivas, ¿no? Dice, por ejemplo, en la parte que es medio difícil de entender, que hay mucho impulso al trabajo, sin embargo las cifras de empleo se mantienen bastante estables, no hay mayor variación. Eso también podría significar elementos que el Gobierno debe puntualizar algo más.
- Con las cifras entregadas por el Presidente de la República, ¿qué perspectiva, con base a su experiencia, se puede tener para este año en el país?
Sí, el país tiene un crecimiento esperado del 2.5%, que es menor que el año anterior, pero es propio de un año posterior al rebote. El 2025 fue un año de rebote y el siguiente al rebote va a ser un año más lento, que es lo que nos está tocando ahora. ¿Qué tanto, qué tan lento puede hacer? Eso es una gran duda, porque el año tiene algunos elementos de ruido, algunos elementos de complejidad.
El mismo tema del precio del petróleo tan alto que tenemos hoy día por la crisis estadounidense, en algunas circunstancias ha sido siempre positivo, pero hoy día tiene recursos que estamos importando; ya el petróleo deja de ser favorable y termina siendo a veces hasta negativo. Quizás vamos a ver las cifras en el mes de abril, cuando el diésel le pegue mucho a la relación de balanza comercial.
- ¿Qué otros factores de riesgo externo o interno podrían frenar esta proyección?
Hay otros elementos, quizás el fenómeno de El Niño que pueda aparecer este año y pueda frenar un poco la economía. Hay una serie de eventos de riesgo que el gobierno debería ver cómo los mitiga, y no estamos viendo todavía la definición de aquel plan. El gobierno pareciera que está en la misma línea del FMI, de que las cosas están fabulosas, que el gobierno va a lograr achicar el déficit fiscal porque lo ha decidido, que va a lograr que la economía y la inversión pública crezca porque lo ha decidido; pero no es una decisión, hay que tratar de plantearlo y embarcar a la población en esa meta que el gobierno pueda tener.
- El Presidente habló de 1.299 millones de dólares de inversión extranjera directa. ¿Todavía nos quedamos cortos o eso va a buen ritmo?
Sí, quizás en inversión extranjera directa la cifra más allá del monto era el crecimiento. El presidente decía, ha crecido 190%, y entonces hacía la comparación de los 1.290 de este año contra la cantidad muy pequeñita del año 24 y también bastante pequeña del año 23. El promedio histórico de inversión extranjera directa en los últimos 10, 15 años ha sido que no llega al 1% del Producto Interno Bruto.
Si decimos que el año pasado el Producto Interno Bruto tuvo cerca de 130.000 millones de dólares de inversión extranjera directa, el año anterior sí logró finalmente ubicarse en 1% del Producto Interno Bruto, pero no es una cifra que te diga, con eso ya solucionamos todos los problemas y estamos ya en un buen nivel.
Fausto Ortiz, exministro de economía y finanzas.
- ¿Es un indicador entonces que debe mirarse con cautela?
Fue una buena cifra después de un par de años bastante malos, por lo tanto es un indicador destacable que ojalá pueda sostenerse y logremos mejorar el nivel de ese 0.7% y superar el 1% en el tiempo. Ahí uno podría entrar y detallar también alguna fuente de dónde viene la inversión extranjera directa y hacia dónde ha ido, y ahí uno podría generar algunas dudas, pero dejémonos y quedémonos con el dato de inversión extranjera directa, que fue un buen año de 1.200 millones de dólares; sin embargo, buena parte de eso era una especie de capitalizaciones, no necesariamente es plata totalmente fresca que ingresó a la economía, pero esa cifra ojalá la logremos sostener en el futuro.
- Desde lo político se habla, a propósito de la inversión extranjera, que hay restricciones, que la Constitución es restrictiva, ¿es tanto así, economista?
No es tan restrictiva solamente para inversión extranjera directa, es restrictiva en general para el sector privado y sobre todo en los sectores estratégicos. El gobierno intentó pasar en una consulta algún cambio en esa línea, pero no se logró, porque la población más bien valoró la parte política y dijo, no te voy a dar la respuesta que estás buscando, y en lo político estuvo algunas iniciativas.
Iniciativas como por ejemplo, que la inversión privada en Ecuador pueda generar electricidad; no hace sentido que le podamos comprar electricidad a los privados colombianos y que no podamos incentivar a que los privados ecuatorianos hagan inversiones en procesos de generación, distribución, transmisión de energía.
- Sin embargo ¿el marco legal actual mantiene candados fuertes para estas alianzas?
En ese campo, o en algunos otros de los llamados sectores estratégicos, están limitados a que sea solamente el sector público el que lo invierta, cuando ya esa dinámica ilógica quizás estaba bien para el 2008 en Montecristi, cuando la economía estaba en auge, la inversión pública era el triple de lo que es la inversión pública hoy en día, y entonces se pensaba en esa época en que íbamos a tener un sector público fuerte para siempre, pero esa realidad se estrelló.
El año pasado la economía creció 0% en lo que es el consumo del gobierno, es decir, no hay una dinámica fuerte en el gobierno. La inversión pública creció 4%, representó 4% del Producto Interno Bruto, que es el mismo valor que estaba hace más de 20 años, y no el nivel de 6, 7% que logró tener. Entonces es claro que hace falta el input privado, la participación privada en algunos sectores estratégicos que puedan trabajar de mejor manera apoyando al Estado, pero la Constitución en esa parte limita esos sectores estratégicos para uso exclusivo estatal.
- El riesgo país más bajo en los últimos años permitió que indudablemente se retorne a los mercados internacionales, eso ya hace algún tiempo. ¿Se puede evidenciar ya resultados sobre este tema?
Sí, esa era la meta que Ecuador reciba financiamiento del Fondo Monetario Internacional, que el país se ajuste al tema fiscal, tratar de ir achicando ese déficit fiscal, y tratar de cambiar el financiamiento de los multilaterales hacia el mercado internacional de bonos, y eso es lo que el gobierno logró hacer ahora en este año. El riesgo país baja porque el tenedor de deuda en el exterior siente que el gobierno actual sí va a pagar y a honrar el vencimiento de los bonos de deuda externa que estaban cayendo en vencimiento en este año, que fue el 31 de enero, y efectivamente el gobierno dijo, sí voy a pagar.
El riesgo país cae, y el gobierno también dijo, más bien voy a reestructurar mis bonos para hacer un valor más de largo plazo, y emitió 4 mil millones en el mes de enero, de los cuales 3 mil millones reestructuró esos vencimientos que iban del 2030 hasta el 2035, y los mandó arriba del 2040. Eso también ayuda a que el riesgo país baje. Luego fue por otros mil millones de dólares en el mes de mayo, y ya el gobierno empieza a hacer uso de los bonos de deuda externa para ampliar el plazo de financiamiento, lo cual es adecuado.
- A pesar de esta reestructuración, ¿persisten críticas sobre las prioridades en el uso de la caja fiscal?
El gobierno privilegia tener un saldo de caja alto en la cuenta corriente única; el saldo al mes de abril es un saldo de más de 2 mil millones de dólares, y uno hubiera preferido que el gobierno, en vez de tener 2 mil millones en caja, hubiera destinado algo de esos recursos para poder pagar los atrasos que tiene con algunos gastos de años anteriores, que ha venido haciéndolo caer lentamente pudiera darle algo más de fuerza.
Y entonces eso es lo que ha pasado con el riesgo país: si alguien dice no voy a pagar, el riesgo país sube; si alguien dice y demuestra que está pagando la deuda y lo paga porque, entre otras cosas, necesita atender deuda para poder atender los gastos de presupuesto que está con un déficit cercano a 5 mil millones de dólares, por lo tanto no hay insensatez en pagar la deuda. Hay una realidad, nos está faltando ingreso y necesitamos tener acceso al financiamiento, y el riesgo país tanto para el Estado como para el sector privado significa que mientras más bajo, más acceso al financiamiento y mejores condiciones.
- A propósito de pagos y de deudas, y ya un tema interno en el país, seguimos hablando de la deuda del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. ¿Tiende a mejorar aquello o qué habría que hacer para ir finalmente terminando este tema?
El Seguro Social es el gran financista estatal; cuando compra bonos y también cuando hay atrasos. El de los bonos es preferible para el Seguro Social porque tiene una tasa de interés, el de los atrasos por ahí es una molestia para el Seguro Social, y atraso significa también "no nos hemos puesto de acuerdo con cuánta plata te debo por la salud", no nos hemos puesto de acuerdo con el Estado cuánta plata le debe el Estado al Seguro Social por el tema de enfermedades catastróficas, y ahí hay unos valores que se van incrementando.
Uno de los casi seguramente 10 mil o 12 mil millones que pueda tener el Seguro Social en bonos de deuda interna, una cantidad que lo duplica debe ser los valores que están pendientes de pago por otros motivos, y es una cifra alta, y eso en alguna parte de ella no está considerada dentro del acuerdo.
- Respecto a las exportaciones no petroleras, esto va por buen camino a excepción del tema del cacao, ¿da también esperanza a la economía ecuatoriana?
La afectación en el cacao es fuerte, ha tenido una caída brusca, este año difícilmente llegará a los 2 mil millones de dólares en exportación; el año pasado estuvo arriba de minería, arriba de banano y estaba arriba de los 4 mil millones de dólares. Y uno dice, bueno, quizás hay una compensación con el sector petrolero que tiene un buen momento de precio, pero al mismo tiempo ha tenido una caída en la producción y las cifras hasta el mes de marzo te dicen que el sector de exportación total solamente ha crecido 1%.
Y cuando uno le saca al sector petrolero y dice que la economía crece, perdón, las exportaciones crecen 3%, pero cuando le saco al sector petrolero y le saco al sector minero la exportación cae y también ese mismo 3%. Entonces hay una suerte de que hoy día más que antes necesitas que todos los sectores de exportación vayan de la mano generando esas divisas que son muy útiles para la economía dolarizada.
- ¿El panorama petrolero tampoco se muestra tan solvente debido a las importaciones y la producción?
El sector petrolero está en dificultades porque no solamente es problema de volumen en exportación pequeño que ha caído, sino también es un valor muy alto en importación de derivados que hace que la balanza comercial petrolera se vaya achicando bastante frente a lo que logramos el año anterior que no era tan bueno, pero al menos era un valor positivo.
La balanza comercial petrolera en el primer trimestre del año es de unos 320 millones de dólares, que está en la mitad de los 600 y pico que tenía en el año 2024. Por lo tanto, ahí nos está faltando como país enfocarnos más en incrementar la producción petrolera y también tratar de ver cómo esas refinerías empiezan a trabajar en mejor forma para que no sea necesario que el 85% del diésel, por ejemplo, se tenga que importar en vez de generarse localmente.
- ¿Podría haber cambiado el panorama, si la ciudadanía hubiera dado su voto favorable para la explotación del Yasuní?
El problema de lo del Yasuní es mucho más que la pregunta, es cuándo lo preguntaste: lo preguntaste y juntaste en el mismo momento de una elección presidencial donde, cuando le preguntabas a los candidatos "¿usted quiere que se deje el Yasuní en tierra o quiere que se siga explotando ese parque Yasuní?", entonces para el candidato era como muy difícil que responda "yo quiero explotar el tema y no me interesa el medio ambiente".
Eso era terrible porque esos candidatos tenían asegurada la pérdida y entonces todos los candidatos terminaron diciendo "sí, yo quiero que se quede el crudo en tierra" y no importa que hayamos invertido más de 1.200 millones de dólares en esas instalaciones y no importa que perdamos 60 mil barriles diarios; entonces la votación terminó en esa dirección. Casi que en todo el país, menos en las provincias en donde estaba la afectación entre comillas. Y entonces hoy día esa producción viene en declive en el petróleo, influenciada también por el declive que tiene el tema del Yasuní que no ha bajado a cero todavía pero está cayendo conforme a algún plan que tiene el gobierno.
- Anuncios científicos hablan de la llegada del fenómeno de El Niño, que no puede evadirse al tema económico en el país. ¿Qué se debería hacer para estar prevenidos desde lo económico con el tema del fenómeno de El Niño?
Cuando hablan del fenómeno de El Niño decidieron adelantar las elecciones y parece que la elección viene pegada por El Niño; pero en todo caso, más allá del proceso electoral que es importante para los políticos, para la ciudadanía hay que trabajar en temas de mitigación para posibles fenómenos de El Niño y de una sola vez diciendo: oiga, estas provincias, estos sectores, ciudades, cantones del país van a ser las más afectadas, vayan teniendo sus planes de contingencia, vayan evaluando la situación en donde históricamente hemos tenido dificultades porque El Niño nos pega cada 10, 15 años, no es un tema nuevo. Asesórese bien, apóyese bien con la gente que sea experta en el campo y que no nos tome de sorpresa como en años anteriores.
Yo recuerdo el primer Niño de haberlo vivido en los años 1982 - 1983, coincidía con mi salida de la época del colegio hacia la universidad; en esa situación la economía, el país tuvo complicaciones: carreteras se vinieron abajo, producción que se complicó, familias que tuvieron que ser movilizadas y evacuadas. Toda esa serie de datos históricos que existen y hay gente que los ha venido estudiando debería estar ya en trabajo para tratar de hacer planes de mitigación ante la posible llegada del fenómeno de El Niño.
- ¿Esto frenaría un poco el crecimiento económico?
Sin duda eso le pegaría al último trimestre del año aparentemente, que es el periodo en donde hay un poquito más de actividad económica. Por lo tanto, la cifra del 2.5% podría verse complicada de crecimiento económico por la posible llegada del fenómeno de El Niño, que ojalá, aunque los pronósticos dicen que viene fuerte, que va a ser bastante grande, ojalá se pueda ir monitoreando para ver qué tanto se puede mitigar.