La Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI) acordó este martes 7 de julio de 2026 en Lausana, Suiza, revocar de forma provisional la suspensión que pesaba sobre el Comité Olímpico Ruso (ROC).
La medida, que se encontraba vigente desde octubre de 2023, se adoptó tras un dictamen técnico de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la entidad rectora.
Esta resolución faculta a los atletas de dicha nación a reintegrarse a los deportes de equipo y a participar en los procesos de clasificación para los Juegos Olímpicos de 2028, abriendo un escenario de normalización parcial en el panorama del deporte profesional global.
Determinación del COI
La determinación jurídica responde a que el organismo internacional constató que el Comité Olímpico Ruso ya no incluye entre sus miembros a organizaciones deportivas regionales de territorios ocupados de Ucrania.
A partir de este escenario, la directiva olímpica recomendó a las diferentes federaciones internacionales que eliminen las restricciones impuestas a los atletas de origen ruso, las cuales derivaban tanto del conflicto bélico en Europa del Este como de los expedientes del programa de dopaje.
Pese al levantamiento de la sanción institucional, el organismo deportivo mantendrá una postura restrictiva respecto a la soberanía del país euroasiático.
El COI aplazó para más adelante una decisión definitiva sobre el uso de la bandera, el himno, los colores y cualquier otro símbolo patrio ruso en el marco de las competiciones oficiales. De esta manera, las federaciones internacionales fijarán de forma autónoma las condiciones de participación neutral durante el intervalo establecido.
Exigencias en el control antidopaje y diferencias regionales
El retorno de los deportistas a los torneos internacionales estará sujeto a un estricto programa de seguimiento antidopaje coordinado conjuntamente por la Agencia de Controles Internacionales (ITA) y las federaciones.
Las autoridades detallaron que cada atleta ruso que retome la actividad competitiva deberá someterse de forma obligatoria a múltiples controles específicos. Estas directrices buscan contrarrestar el escepticismo de la comunidad deportiva internacional tras los antecedentes de manipulación institucional registrados desde el año 2016.
La reincorporación de la delegación rusa se procesará con un criterio diferenciado al establecido previamente para los atletas de Bielorrusia.
En mayo pasado, el COI dictaminó el regreso sin condiciones de los deportistas bielorrusos, quienes recuperaron plenamente su himno y su bandera nacional, abandonando formalmente el estatus de neutralidad. En el caso de Rusia, las actividades de su comité nacional en las regiones fronterizas seguirán bajo una estricta monitorización administrativa.
Adicionalmente, el esquema de sanciones políticas de la entidad olímpica permanecerá inalterable en términos gubernamentales.
El COI ratificó que no organizará ningún tipo de evento deportivo en territorio de Rusia, así como tampoco emitirá invitaciones oficiales a miembros o representantes del Gobierno ruso para asistir a sus actividades institucionales, manteniendo la distancia formal con las autoridades estatales de Moscú.
Antecedentes de sanciones en el escenario internacional
El historial de restricciones de la potencia deportiva rusa se remonta a una década de resoluciones disciplinarias. Debido al escándalo de dopaje detectado en 2016, el país debió competir bajo la bandera olímpica en los Juegos de Invierno de 2018, y posteriormente bajo el acrónimo del ROC en las ediciones de Tokio 2021 y Pekín 2022.
A esta situación administrativa se sumaron las suspensiones de 2022, emitidas inmediatamente después de los Juegos de Pekín, cuando el ejército ruso inició la intervención en Ucrania. La resolución actual marca el primer paso de apertura institucional hacia el ciclo olímpico de 2028.