El aumento de la actividad física y el cambio hacia calzado más ligero durante la temporada de buen tiempo elevan el riesgo de padecer fascitis plantar. Esta es una afección que provoca dolor agudo en el talón y que afecta a una de cada diez personas a lo largo de su vida, según el fisioterapeuta y docente universitario Alberto Bermejo.
Aumento de casos en temporada cálida
La fascitis plantar es un problema frecuente asociado a la sobrecarga de la fascia plantar, el tejido que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. De acuerdo con Bermejo, el incremento de consultas médicas suele coincidir con la llegada de estaciones cálidas.
Este fenómeno se explica por cambios bruscos en el estilo de vida. El paso de una rutina sedentaria a una actividad física intensa genera un aumento repentino de la carga sobre esta estructura, sin permitir que el tejido se adapte progresivamente.
Impacto del cambio de calzado
Otro factor determinante es la transición de calzado cerrado y estructurado hacia sandalias o zapatos más planos y flexibles. Este cambio reduce el soporte del arco plantar y modifica la distribución de cargas en el pie.
Según el especialista, esta combinación de factores crea un "círculo vicioso" que incrementa la probabilidad de desarrollar dolor en el talón. La falta de soporte adecuado puede agravar la tensión sobre la fascia plantar.
Síntomas y características del dolor
La fascitis plantar se manifiesta principalmente como un dolor punzante en la zona del talón, especialmente al dar los primeros pasos del día o tras periodos de reposo. Esta molestia puede limitar la movilidad y afectar la rutina diaria.
El problema se origina por una sobrecarga repetitiva que inflama el tejido, lo que genera molestias persistentes si no se trata de manera adecuada.
Estrategias de tratamiento
El abordaje de esta afección se basa en tres pilares: educación del paciente, control de la carga y ejercicio terapéutico. Ajustar la intensidad de la actividad física es fundamental para evitar agravar la lesión.
Asimismo, los ejercicios de fortalecimiento progresivo de los músculos de la pantorrilla y del pie son claves para la recuperación. Estas prácticas ayudan a mejorar la resistencia del tejido y reducir el dolor.
Prevención y recomendaciones
La prevención es considerada la herramienta más eficaz frente a esta condición. Los especialistas recomiendan una adaptación gradual tanto al ejercicio como al uso de calzado, incrementando la intensidad de manera progresiva.
En lugar de realizar cambios bruscos, se sugiere alternar tipos de calzado o elegir opciones de verano que mantengan cierta estructura y amortiguación.
Finalmente, si el dolor persiste durante varias semanas, limita las actividades diarias o empeora con el tiempo, se recomienda acudir a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado y evitar complicaciones.