El uso del aire acondicionado no representa un riesgo para la salud por sí mismo, pero una temperatura demasiado baja, un mantenimiento deficiente o la exposición directa al flujo de aire pueden provocar molestias respiratorias. 

Especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, según especialistas del Hospital Sanitas CIMA de Barcelona.

Especialistas aclaran los riesgos del aire acondicionado

La neumóloga del Hospital Sanitas CIMA de Barcelona, Isabel Badorrey, explicó que el aire acondicionado "no suele ser un problema por sí mismo". No obstante, señaló que una temperatura excesivamente baja, el flujo de aire directo durante periodos prolongados o la falta de mantenimiento pueden generar molestias, sobre todo en personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias.

Según la especialista, estos factores pueden favorecer la aparición de irritación en las vías respiratorias, tos, sensación de sequedad e incomodidad en personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), rinitis u otras afecciones respiratorias.

La temperatura recomendada es entre 24 y 26 grados

Los especialistas recomiendan mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 grados centígrados, evitando reducir la temperatura de forma brusca con la intención de enfriar una habitación más rápido.

También aconsejan orientar las lamas del equipo hacia arriba o hacia zonas de paso para distribuir el aire de manera uniforme y evitar que el flujo incida directamente sobre las personas durante largos periodos.

Otra recomendación consiste en combinar la climatización con ventilación natural cuando las condiciones lo permitan, favoreciendo así una mejor calidad del aire en espacios cerrados.

La hidratación sigue siendo clave durante el calor

Desde Sanitas Mayores recuerdan que el uso del aire acondicionado no elimina la necesidad de mantenerse hidratado. Los especialistas explican que, con el paso de los años, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal y también disminuye la sensación de sed, lo que incrementa el riesgo de deshidratación.

Además, enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas pueden agravarse durante los episodios de calor intenso, por lo que recomiendan beber agua con frecuencia, incluso cuando el ambiente se perciba fresco.

Asimismo, destacan la importancia de limpiar los filtros y realizar revisiones periódicas del sistema de climatización para garantizar un funcionamiento adecuado y una buena calidad del aire.

Evitar cambios bruscos protege la salud

La directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, insistió en que el objetivo debe ser evitar tanto el calor excesivo como los cambios bruscos de temperatura.

Según explicó, pasar de una calle con temperaturas muy elevadas a una estancia excesivamente fría puede provocar mareos, sensación de debilidad, irritación de las vías respiratorias e incluso agravar dolores musculares preexistentes.

Por ello, recomienda utilizar temporizadores durante la noche, mantener una temperatura estable y reducir la diferencia térmica entre el exterior y el interior de la vivienda.

Un uso adecuado reduce riesgos

Los especialistas coinciden en que el aire acondicionado continúa siendo una herramienta eficaz para afrontar las olas de calor siempre que se utilice correctamente.

Mantener una temperatura moderada, evitar el flujo directo del aire, revisar periódicamente los equipos y conservar una adecuada hidratación son medidas que ayudan a proteger la salud, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o crónicas durante la temporada de altas temperaturas.