Doris Cevallos dice que no habla desde la cima de sus logros, sino desde el camino que le costó alcanzarlos. Al otro lado del océano, en España, donde cursa un doctorado en estudios de género, su voz viaja con la misma energía de aquella niña que creció corriendo libre en el campo manabita.
Lleva más de un año en Europa, pero su historia, sostiene, no se mide en kilómetros ni en títulos, sino en las veces que tuvo que empezar de nuevo. Antes de las aulas universitarias y los reconocimientos, hubo polvo, caídas y una infancia intensa en Peminche, en Santa Ana, donde aprendió —sin saberlo— a no rendirse.
"Era terrible", dice entre risas. Y no parece exagerar. Se subía a los árboles, caía de los burros, corría con los varones y volvía a casa con reprimendas aseguradas.
Pero en medio de esa energía desbordada había disciplina: siempre fue buena estudiante. "A mí nunca tuvieron que decirme que hiciera las tareas", recuerda. Esa mezcla de inquietud y responsabilidad sería, con los años, una constante.
De la niña inquieta a la mujer que no se detiene
Hoy, docente universitaria en Ecuador —en la Universidad Eloy Alfaro y la Técnica de Manabí—, Cevallos ha construido una vida atravesada por la educación. No como título, sino como refugio. Porque su camino no ha sido lineal: maternidad temprana, dificultades económicas, divorcio. Momentos que para muchos serían puntos finales, para ella fueron apenas pausas.
"Perdí un año cuando salí embarazada, pero decidí volver. Ya no eres solo tú, eres el ejemplo de tus hijos", dice. Y volvió. Estudió comunicación, luego economía, acumuló diplomados, maestrías, doctorados y hasta un postdoctorado. No por ambición de diplomas —que nunca cuelga en la pared—, sino porque estudiar, confiesa, "le da vida".
Esa vida ahora está narrada en su primer libro, El Milagro de la Educación. No es una obra académica, sino una autobiografía testimonial que mezcla crudeza y humor. "Puedes morir de la risa", advierte, aunque también hay pasajes duros.
El texto recorre tres etapas: la raíz, el crecimiento con caídas y la reflexión sobre el éxito. Un éxito que, para ella, no tiene que ver con cargos ni títulos. Su definición de éxito es más simple: tener paz, abrazar a sus padres, conversar con sus alumnos.
Un libro para romper esquemas
El libro, explica, busca romper esquemas mentales, sobre todo en mujeres. Aquellas que creen que la maternidad, el matrimonio o los tropiezos les cierran caminos. "Todo eso se puede transformar", insiste. No desde la teoría, sino desde su propia experiencia.
Mientras escribía el libro, terminó viajando —sin planearlo— a lugares ligados a lecturas que la marcaron, como la casa de Viktor Frankl en Viena (Austria), autor de El hombre en busca de sentido. Es una de las obras más influyentes de la psicología moderna, donde Frankl narra su experiencia como prisionero en los campos de concentración nazis.
El libro de Doris Cevallos libro se presentará, el jueves 7 de mayo a las 19h00 se realizará en el Museo Centro Cultural Manta.
Pero su impacto apunta más lejos: por cada ejemplar vendido, otro llegará a niños de escuelas rurales en forma de cuento, con útiles incluidos. No busca ganancias, sino sembrar algo.
"Con que tres o cuatro niños decidan estudiar, esto ya cumplió su misión", afirma.
Doris Cevallos dice que no cuenta su historia para impresionar. La cuenta para que otros, al leerla, se reconozcan. Porque, como ella misma dice, su libro es un espejo. Y en ese reflejo, quizás, alguien encuentre el impulso que necesita para seguir.