Una sorpresiva operación militar permitió al Ejército Ecuatoriano incautar una variedad de objetos prohibidos dentro del Centro de Privación de Libertad Manabí N.º 4, situado en el sector El Rodeo, en la parroquia Ríochico del cantón Portoviejo. Esta intervención en la cárcel es parte de la estrategia de control y seguridad desplegada en los centros penitenciarios del país, en medio de un contexto nacional marcado por la alerta ante el ingreso de artículos ilícitos a estos recintos.

Operación militar en el cárcel El Rodeo

La acción, identificada como operación CAMEX, consistió en un registro minucioso de las instalaciones penitenciarias. El personal militar recorrió distintos pabellones y áreas comunes, con el objetivo de localizar objetos y sustancias que vulneran la normativa legal y de seguridad interna del centro. La diligencia se llevó a cabo con estrictos protocolos para garantizar el orden tanto dentro del penal como en su perímetro exterior.

Objetos y sustancias incautados durante la revisión

Durante el procedimiento, los militares localizaron y confiscaron una diversidad de elementos que no están permitidos por las autoridades. Entre los artículos hallados destacan dispositivos tecnológicos, herramientas potencialmente peligrosas e insumos relacionados con el consumo de drogas y tatuajes.

  • 3 teléfonos celulares
  • 10 cabezas de cargador
  • 6 cables tipo USB
  • 5 auriculares con cable
  • 12 pipas artesanales
  • 17 microdosis de sustancia blanquecina, presumiblemente clorhidrato de cocaína
  • 8 microdosis de sustancia verdosa, presumiblemente marihuana
  • 8 armas blancas
  • 1 máquina tatuadora inalámbrica
  • 12 tintas profesionales para tatuar

El hallazgo de drogas y armas dentro del penal pone en evidencia los desafíos que enfrenta el sistema penitenciario ecuatoriano. La presencia de dichos elementos genera inquietud sobre la seguridad interna y el control efectivo en estas instalaciones.

Procedimiento posterior al decomiso de los objetos ilegales

Después de la requisa, las evidencias recuperadas fueron puestas a disposición de la autoridad judicial para iniciar el trámite legal requerido. Este paso asegura que los hallazgos sigan el proceso judicial correspondiente y se establezcan las responsabilidades de quienes facilitan o intentan ingresar objetos y sustancias prohibidas en el centro.

Las autoridades insisten en que estas operaciones forman parte de una agenda integral para reforzar la prevención del delito y garantizar la seguridad tanto de la población carcelaria como del personal que labora en el complejo penitenciario. La ejecución de operativos sorpresivos como este busca reducir la presencia de instrumentos ilícitos y limitar las actividades delictivas dentro de los centros de rehabilitación social.