El desabastecimiento de medicinas en los hospitales públicos de Ecuador representa hoy la crisis más grave del sistema de salud. La vicepresidenta María José Pinto, encargada por el presidente Daniel Noboa de revertir esta emergencia hace cuatro meses, afirmó en una entrevista exclusiva con el programa Políticamente Correcto que el problema podría solucionarse entre julio y agosto de 2026. Para esos meses, el país alcanzaría un 80% de abastecimiento de fármacos en toda la red pública.
Hasta enero de 2026, el suministro de medicamentos en los hospitales del país llegaba apenas al 54%. En casos concretos, la situación resultaba más crítica: en Guayas, el Hospital Monte Sinaí registraba un stock de apenas el 19%. El primer indicador para medir la confiabilidad de un sistema de salud pública es precisamente la disponibilidad de medicinas, y Ecuador aún no supera ese umbral mínimo.
El desabastecimiento de medicinas coexiste con corrupción dentro de los hospitales
La vicepresidenta señaló que el desabastecimiento de medicinas no es el único problema: la corrupción opera de forma paralela en hospitales y centros de salud del país. Según indicó, en varios establecimientos de salud se ocultan medicamentos a los pacientes de forma deliberada.
"¿Recuerdan ese día cuando fui al centro de salud en Quito que se hizo viral? Ese día noté cómo ocultaban el ibuprofeno en las farmacias. A los pacientes les decían que no había, pero cuando yo fui, mágicamente apareció", dijo Pinto.
Compras centralizadas y transparencia digital para enfrentar la crisis
Para combatir el desabastecimiento de medicinas, la vicepresidenta anunció la implementación de un sistema de compras centralizadas. Este modelo reducirá el número de responsables de adquisiciones: de las actuales 250 personas que manejan estos procesos, pasarán a menos de 70. La medida busca reducir los puntos de corrupción y agilizar el abastecimiento en toda la red pública.
Además, toda la información sobre montos y cantidades de medicamentos ya está disponible en el sistema digital del Ministerio de Salud para cualquier ciudadano. La transparencia activa forma parte de la estrategia para controlar los inventarios y reducir el ocultamiento de fármacos en los establecimientos de salud.
El 20% del presupuesto de salud se pierde por corrupción
El presupuesto asignado al sistema de salud registró una reducción sostenida en los últimos años. A diciembre de 2023, el monto entregado al sector alcanzó USD 3.307 millones; en 2024 bajó a USD 3.036 millones y en 2025 llegó a USD 2.846 millones. Para 2026, el presupuesto supera los USD 5.800 millones, monto que Pinto aseguró defender para que no sufra recortes.
No obstante, la vicepresidenta reveló que, según informes solicitados al asumir el cargo, alrededor del 20% del presupuesto de salud desaparece por corrupción. Esto ocurre a través de contrataciones irregulares, compras de insumos sobrevaluadas y reparaciones fraudulentas de maquinaria. "Lastimosamente sí, hay mafias en la salud pública y están metidas en todo el sistema", afirmó.
La fragmentación hospitalaria agrava el desabastecimiento de medicinas
Uno de los factores estructurales del desabastecimiento de medicinas es la ausencia de un sistema único que articule la gestión de los más de 130 hospitales y cerca de 2.000 centros de salud del país. Esta fragmentación facilita la pérdida de inventarios, el ocultamiento de fármacos y un manejo ineficiente del presupuesto, según precisó Pinto.
Como solución, la vicepresidenta anunció la implementación de un sistema único de gestión hospitalaria para toda la red pública, basado en el modelo informático del Hospital de Portoviejo, en Manabí. "Es uno de los hospitales con mejor sistema informativo. Replicaremos ese mismo sistema en los hospitales de primer nivel. Se lo puede hacer de inmediato y no nos costará ni un centavo", afirmó.
Falta de médicos especialistas agrava la crisis del sistema público
Otro problema del sistema de salud pública es la escasez de médicos especialistas. Según la Federación Médica Ecuatoriana, el país necesita contratar al menos 6.000 médicos adicionales. Las especialidades con mayor carencia incluyen cuidados intensivos, neonatología, neurocirugía, cardiología y traumatología.
Pinto reconoció que la brecha de especialistas responde a dos factores: el limitado número de profesionales disponibles en el país y la falta de interés por trabajar en el sector público o en zonas alejadas. "Ningún médico especialista quiere irse a trabajar a Taisha o a Galápagos, por ejemplo. Les queda lejos, dicen que tienen familia o en el sector privado les pagan más", explicó. La vicepresidenta indicó que mantiene reuniones con federaciones médicas para buscar soluciones, aunque aún no anticipó qué medidas concretas adoptará.