La Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia de Azuay sentenció a Juan Ismael J. a veintinueve años y cuatro meses de prisión por el delito de violación agravada. La resolución se emitió este 7 de mayo de 2026, en Cuenca, luego de que Fiscalía apelara una decisión inicial que ratificaba el estado de inocencia del acusado.
El caso involucra a un curandero que ofrecía supuestas sesiones de medicina ancestral en un local ubicado cerca del mercado Nueve de Octubre. Según la investigación, la víctima, una joven de 26 años, fue agredida sexualmente después de perder el conocimiento durante una sesión de "curación".
La Fiscalía sostuvo que las pruebas presentadas durante el juicio demostraron la responsabilidad penal del procesado.
El curandero ofrecía supuestas limpias ancestrales
Los hechos se remontan a diciembre de 2022. En ese momento, la joven acudió junto a su madre al local del curandero para recibir tratamientos alternativos. El hombre aseguró que la paciente padecía una enfermedad grave y que necesitaba varias sesiones para sanar.
Durante las terapias, el acusado realizaba supuestas "limpias" y manipulaciones corporales. Sin embargo, la víctima dejó de asistir después de considerar inapropiadas algunas prácticas solicitadas por el hombre.
El 2 de octubre de 2024, la mujer regresó al establecimiento para retomar las sesiones. Según el expediente judicial, durante la mañana el acusado repitió varias prácticas y le pidió volver por la tarde para completar el tratamiento. Horas después, la joven regresó al inmueble y comenzó a sentirse mareada.
De acuerdo con la denuncia, la víctima perdió el conocimiento dentro del local. Cuando despertó, descubrió que estaba siendo violentada sexualmente. De inmediato, contactó al ECU 9-1-1 para pedir ayuda.
Pruebas toxicológicas y ADN fueron decisivas
Agentes policiales acudieron al inmueble y aprehendieron al procesado. Además, levantaron indicios dentro del establecimiento y coordinaron el traslado de la víctima a una casa de salud para su atención médica y psicológica.
Durante la audiencia, Fiscalía presentó el testimonio de la perita encargada de la prueba toxicológica. La especialista confirmó que la muestra de orina de la víctima dio positivo para éxtasis.
Asimismo, el perito de ADN detalló que se encontró material genético del sentenciado en fluidos corporales y prendas de vestir de la joven. También se hallaron rastros en un fragmento de algodón localizado en el sitio de los hechos.
A estas evidencias se sumaron el testimonio anticipado de la víctima, las declaraciones de su madre y los informes de los agentes investigadores y del médico legista que practicó la valoración correspondiente.
Condena agravada contra el curandero
La sentencia contra el curandero se sustentó en el artículo 171 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), normativa que sanciona el delito de violación con penas de entre 19 y 22 años de prisión.
En este caso, la condena aumentó en un tercio debido a circunstancias agravantes determinadas por la Sala Penal. Por ello, el procesado recibió una pena final de 29 años y cuatro meses de privación de libertad.
Según cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado, los delitos sexuales continúan entre las infracciones de mayor impacto social en Ecuador. Las autoridades reiteran que las denuncias oportunas y las pruebas científicas son fundamentales para sostener las investigaciones y evitar la impunidad.