Las florícolas de Cotopaxi iniciaron la preparación de envíos por el Día de la Madre, incrementando su actividad hasta en un 50 % para abastecer mercados internacionales. Este proceso se desarrolla en Latacunga, Pujilí y Saquisilí, debido a la alta demanda global de flores ecuatorianas.

En las florícolas de Cotopaxi comenzó uno de los periodos más exigentes del año. Las fincas intensifican sus labores para cumplir con pedidos destinados a mercados internacionales.

La preparación se realiza con cuatro semanas de anticipación a la celebración. Los cultivos entran en una carrera contra el tiempo, marcada por estándares de calidad y jornadas intensas. Las flores de verano adquieren protagonismo en esta temporada. Los alhelíes, las mathiolas, los claveles y las molucelas destacan por su alta demanda en el exterior.

Planificación y crecimiento del sector

En cantones como Latacunga, Pujilí y Saquisilí, los productores supervisan los invernaderos para garantizar la calidad. Cada tallo debe alcanzar los 70 centímetros, requisito clave para su exportación. La planificación inicia hasta con siete meses de anticipación. Durante esta temporada, la producción llega a duplicarse en comparación con otros periodos del año.

En Cotopaxi, alrededor de 150 hectáreas están destinadas al cultivo de flores de verano. Este crecimiento consolida la importancia de la provincia en el sector florícola nacional. Para cumplir con la demanda internacional, las florícolas incrementaron su personal en un 30 %. Este refuerzo permite despachar los pedidos a tiempo hacia diversos destinos.

Los envíos deben salir hasta la primera semana de mayo. Estados Unidos, Rusia, Holanda, Ucrania, Japón y Australia figuran entre los principales mercados de exportación. Desde esta provincia se exportarán aproximadamente 200 toneladas de flores de verano, lo que representa cerca de USD 1,4 millones en ingresos.

Preferencias del mercado internacional

El rojo de las rosas continúa como el color predominante en esta temporada. Sin embargo, los tonos rosados ganan espacio por su suavidad y frescura. Cada ramo reúne entre 10 y 25 tallos, elaborados bajo estrictos estándares de calidad. Estas características fortalecen la reputación de las flores ecuatorianas en el mercado internacional.

El valor de cada tallo oscila entre 18 y 27 centavos, dependiendo de la variedad y sus matices. Esta variación responde a la calidad y la demanda del producto. El viaje de estas flores comienza en los invernaderos de Cotopaxi. Finalmente, llegan a los floreros de miles de madres en el mundo, donde pueden mantenerse frescas hasta 15 días.