El Concejo Metropolitano de Quito aprobó de manera oficial una nueva ordenanza que regula, limita y sanciona el uso de pirotecnia de alto impacto sonoro en todo el Distrito Metropolitano. La sesión, desarrollada este martes 26 de mayo de 2026, concluyó con el respaldo de 17 votos a favor por parte de los ediles, sumando además el voto vinculante de la representación ciudadana a través del mecanismo de la Silla Vacía. Esta normativa surge como respuesta técnica para mitigar los severos efectos que las detonaciones masivas provocan en la salud humana, el entorno ambiental y el bienestar de la fauna urbana.

La nueva legislación municipal busca corregir las prácticas tradicionales de festejo que vulneran los derechos de convivencia ciudadana. Al establecer parámetros de control acústico, la Alcaldía capitalina alinea su gestión con los estándares internacionales de ciudades inclusivas, priorizando la reducción de la contaminación auditiva y atmosférica en las épocas de mayor incidencia festiva dentro de la urbe.

¿Qué tipo de pirotecnia queda prohibida y cuál se permite?

La ordenanza del Municipio establece una diferenciación clara basada en el nivel de decibelios y el impacto destructivo de los componentes químicos. Queda terminantemente prohibida la fabricación, comercialización, almacenamiento y uso en espacios públicos de los siguientes artefactos:

  • Explosivos artesanales e industriales: Camaretas, tumbacasas, petardos de alta intensidad y morteros.
  • Artefactos aéreos con carga sonora: Voladores, cohetes con detonación acústica y bloques de fuegos artificiales ruidosos.

En contraste, la normativa otorga viabilidad exclusiva al uso de alternativas de bajo impacto acústico. Entre las opciones autorizadas constan la denominada pirotecnia fría, los efectos puramente visuales, las bengalas de luces y los espectáculos lumínicos coreográficos que no generen ondas expansivas de ruido ni superen los umbrales de tolerancia determinados por las autoridades de salud.

¿A qué sectores específicos busca proteger esta normativa?

El sustento técnico de la prohibición se enfoca en la vulnerabilidad biológica y psicológica de ciertos grupos frente al estrés acústico. Las detonaciones descontroladas afectan directamente a las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), niños pequeños, adultos mayores y ciudadanos con condiciones de hipersensibilidad auditiva. Las crisis nerviosas y el dolor físico provocados por el estallido de una camareta fueron argumentos determinantes en las mesas de debate del Concejo.

Asimismo, la medida protege a la fauna urbana y silvestre de Quito. Los animales domésticos (perros y gatos) poseen un rango auditivo muy superior al humano, lo que convierte a las explosiones en detonantes de taquicardia, desorientación y muertes por paros cardíacos. En el ámbito ambiental, la Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico justificó la ley con datos históricos alarmantes: entre el 31 de diciembre de 2023 y el 1 de enero de 2024, los niveles de material particulado fino (PM2.5) en el aire de Quito se dispararon hasta en un 2800 %, sobrepasando de forma crítica los límites técnicos permitidos para garantizar un aire respirable.

¿Cuáles son las multas económicas por incumplimiento?

El esquema sancionatorio de la ordenanza se calcula con base en el Salario Básico Unificado (SBU) vigente. Dependiendo de la gravedad de la falta, el almacenamiento ilegal, la venta a menores de edad, la quema en espacios cerrados sin autorización o la comercialización de productos prohibidos acarrearán sanciones económicas que van desde los tres hasta los cinco salarios básicos unificados (alrededor de USD 1 380 a USD 2 300). La normativa estipula que, en caso de verificarse la reincidencia por parte del infractor, el valor de la multa económica se duplicará de forma automática.

El control operativo para el cumplimiento de esta normativa estará articulado de manera permanente por la Agencia Metropolitana de Control (AMC), el Cuerpo de Bomberos de Quito, la Secretaría de Seguridad, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Ambiente y la Unidad de Bienestar Animal (UBA). Estas entidades coordinarán intervenciones conjuntas en las festividades de Navidad y Fin de Año. Como contrapropuesta cultural, el Municipio impulsará el reemplazo progresivo de la pólvora sonora por espectáculos tecnológicos alternativos, tales como coreografías de drones, proyecciones de videomapping y sistemas de iluminación LED de alta definición.