Mañana domingo 31 de mayo de 2026, los colombianos irán a las urnas para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro. La contienda electoral se concentra entre el continuismo de su modelo social, representado por Iván Cepeda, y quienes buscan un giro hacia la derecha: Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Todo esto en un ambiente de fuerte polarización y con el debate abierto sobre la estrategia de paz del actual Gobierno.

Para estos comicios hay 41.1 millones de colombianos habilitados para votar, incluyendo a los residentes en el exterior, quienes comenzaron a sufragar en el transcurso de la semana. En esta oportunidad, los electores votarán exclusivamente por presidente y vicepresidente, ya que las elecciones legislativas se realizaron en marzo.

Para ganar en primera vuelta, cualquier candidato necesita superar el 50% de los votos. Según las encuestas, el único con posibilidades de lograrlo es Cepeda, quien ha liderado los sondeos durante toda la campaña y tiene asegurado su cupo para el balotaje del 21 de junio.

Las propuestas sobre la mesa

Cepeda prometió darle continuidad a la agenda progresista de Petro, enfocada en fortalecer el rol del Estado en sectores como las pensiones y la salud. En cuanto a la paz, propone retomar las negociaciones solo con los grupos armados que demuestren voluntad real y dejen de asesinar a los líderes sociales.

Las encuestas más optimistas le dan a Cepeda hasta un 44% de la intención de voto, mientras que las más reservadas lo ubican diez puntos por debajo. El candidato del Pacto Histórico se juega el todo por el todo, pues corre el riesgo de perder en una segunda vuelta si las fuerzas de derecha se unen en su contra.

Cepeda, filósofo y defensor de derechos humanos con larga trayectoria en el Congreso, consolidó su perfil político tras su conocido litigio judicial con el expresidente Álvaro Uribe. Asimismo, participó en varios procesos de paz, como el de 2016 con las antiguas FARC, y logró que se reconociera como genocidio el asesinato de más de 5,700 militantes de la Unión Patriótica (UP), partido al que pertenecía su padre antes de ser asesinado en 1994.

Los aspirantes de la derecha

El rival más fuerte de Cepeda en los sondeos es el autoproclamado outsider Abelardo de la Espriella, un empresario y polémico abogado de derecha que ha defendido a personajes controversiales como David Murcia Guzmán y Alex Saab.

Bajo el lema "Recuperar la fuerza por la razón o por la fuerza en el marco de la ley", este admirador de Donald Trump propone una lucha frontal contra las drogas y admira el modelo de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele. De la Espriella promete un plan de choque para la salud y una batalla contra la corrupción, asegurando que recuperará los más de 90 mil millones de pesos (unos 20 millones de dólares) que, según calcula, se roban al año. Con su candidatura independiente "Defensores de la patria", las encuestas le dan entre el 30% y el 37% de los votos.

La tercera opción en el tarjetón es la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático. Respaldada por el expresidente Uribe, Valencia cuenta con cerca del 14% de la intención de voto. Al igual que De la Espriella, propone arreciar la ofensiva militar contra los grupos ilegales , incluso con apoyo de Estados Unidos, y se opone firmemente a la justicia transicional derivada del acuerdo de paz de 2016.

Valencia defiende una agenda conservadora: rechaza el aborto y la adopción homoparental, una postura que mantiene a pesar de que su fórmula vicepresidencial es Juan Daniel Oviedo, quien es abiertamente homosexual. En su historial pesa la polémica propuesta de dividir el departamento del Cauca en dos: una zona para los indígenas y otra para el resto de los habitantes enfocada en el desarrollo.