La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) procedió con la clausura de dos panaderías ubicadas en los sectores de Carapungo y San Carlos, al norte de Quito. La intervención se ejecutó tras recibir denuncias ciudadanas mediante redes sociales, en las que se alertaba sobre la presencia de una cuchilla de afeitar dentro de un producto de panificación.

Durante la inspección, los técnicos de control evidenciaron condiciones higiénicas críticas que representan un riesgo directo para la salud pública. El operativo, diseñado para verificar el cumplimiento de la normativa sanitaria, reveló un escenario de insalubridad generalizada en ambos establecimientos.

Las dos panaderías fueron denunciadas

Entre los hallazgos más alarmantes, el personal de Arcsa detectó la presencia de plagas activas, específicamente cucarachas en las áreas de preparación, y materias primas contaminadas con gorgojos. Uno de los puntos más críticos reportados por los inspectores fue el hallazgo de un contenedor de aceite lleno de cucarachas muertas, además de la existencia de navajas de afeitar ubicadas cerca de los equipos de producción.

La infraestructura de los locales también presentó deficiencias graves. Los informes técnicos detallan acumulación de suciedad, grasa acumulada en paredes y suelos, y residuos de alimentos en descomposición. Asimismo, se registró desprendimiento de pintura, humedad excesiva, falta de ventilación e iluminación inadecuada. En cuanto a los equipos y utensilios, estos se encontraban en mal estado, con signos evidentes de óxido y falta de mantenimiento.

Les colocaron sellos de clausura definitiva

Además de las fallas físicas, la autoridad sanitaria verificó la inexistencia de permisos de funcionamiento vigentes, la falta de capacitación del personal en manipulación de alimentos y una distribución inadecuada de las áreas de producción. Según el protocolo de Arcsa, estas infracciones obligaron a la colocación de sellos de clausura definitiva hasta que los propietarios subsanen las irregularidades.

Esta acción institucional refuerza la importancia de la vigilancia ciudadana en la detección de establecimientos que operan al margen de la ley. Arcsa recordó que la presencia de plagas y objetos metálicos en alimentos procesados constituye una violación directa a la Ley Orgánica de Salud, instando a los propietarios de locales de expendio de alimentos a mantener estándares rigurosos de higiene.