La mañana de este miércoles 20 de mayo de 2026 se registró un nuevo ataque armado en el cantón Sucre, provincia de Manabí, que dejó como saldo a dos miembros de la Policía Nacional gravemente heridos. Las víctimas, quienes vestían sus respectivos uniformes de camuflaje al momento del atentado, fueron identificadas como el cabo Jheremy Rodrigo P. C. y el cabo Edisson Patricio C. C. Ambos servidores policiales prestan sus servicios profesionales en el área de seguridad externa y control del centro penitenciario de Bahía de Caráquez, una de las zonas con mayor conflictividad carcelaria reportada en las últimas semanas en el litoral ecuatoriano, donde las bandas delictivas buscan someter a los agentes estatales.
Emboscada criminal en el cantón Sucre
Según los primeros informes de las unidades que acudieron al sitio, el vehículo particular en el que se movilizaban los uniformados fue interceptado y atacado a balazos de manera sorpresiva por desconocidos fuertemente armados cuando circulaba por la parroquia Leonidas Plaza. Los informes médicos preliminares detallaron que los agentes de policía presentaban múltiples impactos de proyectil de arma de fuego, concentrados principalmente a la altura de la cabeza y en otras partes del cuerpo, lo que evidencia el carácter selectivo y planificado del atentado.
Compañeros de la propia institución policial que patrullaban a bordo de una camioneta oficial fueron los primeros en llegar a la escena de los hechos. Ante la gravedad evidente de la situación, los servidores policiales auxiliaron de inmediato a sus compañeros, trasladándolos de urgencia en el balde de la camioneta institucional hacia el hospital más cercano para que recibieran la atención médica especializada necesaria para estabilizar sus signos vitales.
Investigaciones en la escena del atentado
Mientras se realizaba el traslado de emergencia de los heridos, el automóvil baleado quedó en medio de la calle bajo una custodia policial. El perímetro fue cerrado por completo a la espera de la llegada de las unidades especializadas, tales como la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased) y Criminalística, con el objetivo de iniciar las investigaciones correspondientes y recolectar indicios balísticos.
Este suceso violento no representa un hecho aislado en la geografía manabita, sino que se suma a un patrón recurrente. Esta no es la primera ocasión en los últimos dos meses que asesinan o atentan contra personas que trabajan en la cárcel de Bahía de Caráquez. Una serie de asesinatos sistemáticos de guías penitenciarios se ha venido presentando de forma continua en la provincia de Manabí, encendiendo las alertas.
Guías penitenciarios en la mira
La provincia de Manabí enfrenta una severa crisis de seguridad dirigida contra el Cuerpo de Seguridad y Vigilancia Penitenciaria, una situación de vulnerabilidad extrema que se concentra especialmente en el cantón Sucre. El registro histórico más reciente detalla que la mañana del 14 de mayo de 2026 fue asesinado Lelys Atilio Zambrano Pallorozo, de 54 años de edad, un hecho trágico que marcó un hito en las estadísticas delictivas locales al convertirse en el cuarto agente penitenciario eliminado por grupos criminales en menos de dos meses en dicha localidad.
El reporte oficial de aquel incidente señala que eran aproximadamente las 07h30 cuando Zambrano Pallorozo se movilizaba en un automóvil gris de su propiedad. A escasas cuadras del centro de privación de libertad de Bahía de Caráquez, el funcionario judicial fue interceptado por sicarios motorizados que abrieron fuego de manera indiscriminada contra la estructura del coche, impidiendo cualquier maniobra de evasión por parte del conductor civil.

Sistematicidad en los ataques contra custodios
La víctima mortal del 14 de mayo, quien al igual que los policías heridos este miércoles portaba su uniforme reglamentario al momento del ataque, falleció de forma instantánea dentro del vehículo debido a los impactos recibidos. Tras la fuga inmediata de los sicarios hacia rumbo desconocido, los transeúntes y residentes que se encontraban por el sector alertaron con urgencia a las autoridades mediante llamadas a la línea de emergencia de la localidad.
Compañeros de labores del occiso y miembros de la Policía Nacional acudieron con celeridad al sitio del suceso, procediendo al acordonamiento de un tramo de la vía principal para permitir que la unidad de Criminalística realizara el peritaje correspondiente. Tras la recolección exhaustiva de las evidencias físicas y balísticas en la calzada, el cuerpo fue trasladado al centro forense regional, mientras el automóvil quedó retenido para las investigaciones de rigor que realiza la Fiscalía del Estado.
Emboscadas mortales en Manabí
Los datos estadísticos oficiales de la Policía Judicial y los informes de seguridad interna confirman que la violencia contra los guías penitenciarios en Manabí ha aumentado de forma exponencial desde mediados de abril de 2026. Solo en el perímetro del centro carcelario de Bahía de Caráquez, tres agentes civiles de ejecución penal perdieron la vida en emboscadas de similares características en un periodo inferior a los sesenta días, configurando un escenario de alto riesgo laboral.
La cronología de la violencia detalla que el pasado 18 de abril, Michael Efrén Andrade Marcillo fue interceptado y acribillado mientras conducía su vehículo particular por la transitada vía que conecta San Vicente con Chone.

Menos de 72 horas después de este primer deceso, específicamente el 21 de abril, Cristian Fabián Vaca Toaquiza fue atacado a tiros en la cabeza cuando caminaba hacia una tienda cercana a la misma cárcel de Bahía de Caráquez. Pese a que Vaca portaba un chaleco antibalas reglamentario, la precisión del ataque dirigido al cráneo le ocasionó la muerte en forma inmediata en el lugar de los hechos.

Extensión de la violencia a otros cantones
La ola de atentados y violencia selectiva no se limitó exclusivamente al territorio del cantón Sucre. El pasado sábado 25 de abril, la agente penitenciaria Dayana Vargas Carbo fue asesinada a pocas cuadras de la cárcel El Rodeo, ubicada en la ciudad de Portoviejo. Sicarios a bordo de una motocicleta la interceptaron a un costado de la carretera principal y le dispararon en múltiples ocasiones antes de emprender la huida del sitio.
Tras perpetrar el asesinato de la funcionaria Vargas Carbo, los sicarios dejaron abandonada una motocicleta y prendas de vestir en la vía El Zapallo - Cuatro Esquinas, a pocos kilómetros del lugar del ataque, evidencias que fueron recabadas por el personal de inteligencia policial. Informes de la Policía y diversas versiones recabadas en el entorno penitenciario sugieren que estos ataques sistemáticos responden directamente a la presión de bandas delictivas que buscan someter a los guías penitenciarios para facilitar el ingreso de objetos prohibidos a los pabellones.

Acceso tecnológico y antecedentes
De acuerdo con las hipótesis policiales, aquellos funcionarios y custodios estatales que se niegan a colaborar con las demandas de las mafias se convierten automáticamente en objetivos de las organizaciones criminales que operan dentro y fuera de los centros carcelarios. Las requisas ordinarias y extraordinarias ejecutadas de forma conjunta por policías y militares confirman que durante este año una gran cantidad de teléfonos celulares ha sido decomisada en las cárceles de Manabí.

El uso de la tecnología dentro de las celdas es constante; algunos presos han sido descubiertos realizando extorsiones económicas directas por medio de la aplicación WhatsApp, utilizando redes de internet inalámbrico y terminales móviles ingresados de forma ilícita. La historia penal de la provincia de Manabí ya registra antecedentes de similar gravedad institucional: en abril de 2025, cinco agentes penitenciarios fueron asesinados en un solo día en la ciudad de Portoviejo, un hecho por el cual la justicia dictó sentencia condenatoria y dos hombres ya cumplen una condena penal de 40 años de prisión en un centro de máxima seguridad.