La noche del sábado 25 de abril, los periodistas Roddy Vélez y Henry Suárez fueron agredidos por un policía que les lanzó gas lacrimógeno mientras realizaban la cobertura periodística de un hecho violento en el barrio Abdón Calderón, en el distrito Manta.
El incidente ocurrió cuando los comunicadores se encontraban transmitiendo en vivo el procedimiento de levantamiento de un cadáver. Según el relato de los afectados, un agente del Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM) les lanzó gas lacrimógeno directamente cerca de donde se encontraban, afectando su labor informativa.

Rechazo de la Asociación de Periodistas
La Asociación de Periodistas y Reporteros del Distrito Manta (ASOPERM), representada por su presidente Willy Quinde, expresó su rechazo ante el accionar de algunos miembros del GOM. "Este hecho resulta inaceptable y constituye una vulneración directa al derecho al ejercicio periodístico y a la libertad de expresión, principios fundamentales en una sociedad democrática", señaló la organización.
ASOPERM recordó que esta no es la primera ocasión en la que periodistas son objeto de agresiones en el distrito, lo que genera profunda preocupación en el gremio.
Apoyo al trabajo policial, pero rechazo a excesos
La asociación enfatizó que siempre ha respaldado el trabajo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, rechazó categóricamente que "malos elementos policiales agredan, intimiden o limiten el trabajo de quienes ejercemos el periodismo". "Recordamos respetuosamente que los enemigos de la sociedad son los delincuentes, no los periodistas que acudimos a informar con responsabilidad y compromiso ciudadano", añadieron.
Llamado a las autoridades
Como colegas, el gremio expresó su total respaldo a Roddy Vélez y Henry Suárez y rechazó cualquier acto que atente contra la libertad de prensa. Hicieron un llamado respetuoso al teniente coronel Danilo Vásconez, jefe del distrito policial de Manta, para que se investigue este caso, se identifique al agente responsable y se tomen las medidas necesarias para que agresiones de este tipo no se repitan. "El periodista no es delincuente: arriesga su vida para informar a la ciudadanía", enfatizó Quinde.
El incidente se suma a una serie de casos de agresiones contra la prensa en el ejercicio de su labor en la provincia de Manabí, lo que ha generado alertas sobre la necesidad de garantizar condiciones seguras para el trabajo periodístico en zonas de alta conflictividad.