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Santo Domingo
17 años y no hay culpables

Dolores Benítez sospecha que la muerte de su esposo, Ramiro Gallo Peneyda, tiene que ver con unos terrenos conocidos como Los Anturios, ahora cooperativa Cristo Vive.

Lunes 10 Febrero 2020 | 11:00

El exalcalde de Santo Domingo luchaba por esos predios que supuestamente el municipio quería expropiar y cuya posesión estaba consolidada cuatro años, recuerda la dirigente barrial. 
“Los dueños de esos terrenos le proponían que deje de luchar. Hubo unos amarres creo”, cuenta Benítez, quien no da más detalles ni nombre alguno.
Después del deceso del exedil hubo más muertos en la Cristo Vive, al mes asesinaron a alias “Coto”, “era muy allegado, yo le dije que tenía conocimiento que habían dado la orden de matarlo y que deje de luchar, no hizo caso y lo mataron”, relata la señora.
 
El crimen. “Una vez mi marido me dijo: ‘Dolores, el día que me maten no te estarás dejando chantajear de nadie, ni de jueces, ni fiscales ni policías, porque nunca me han querido’. Que no lo velen en cofre de oro sino solo en cuatro tablas, que esta carne se la comen los gusanos y mi alma estará en el cielo’. En ese momento no sabía porqué decía eso, era como que presentía su muerte”, cuenta la mujer.
Eran las diez de la noche del 28 de febrero del 2003 cuando Benítez y sus hijos se enteraron del crimen.
Gallo fue disparado tres veces al salir de un culto de la iglesia evangélica del comité de vivienda Rosita de Sarón, pasadas las 21h30.
Él estaba junto con su hija Mónica, de unos 18 años, quien luego de lo ocurrido tomó un taxi y dio aviso a su familia.
“Vivíamos en la 17 de Diciembre. Estábamos planificando ir a Salinas, a la playa, yo estaba arreglando las maletas. Cuando a las cuatro de la tarde Ramiro salió a la iglesia me dijo: ‘prepáranos para irnos’”.
Esta vez fue la vencida, explica Benítez al mencionar que Gallo había sobrevivido a dos atentados, uno cuando un balazo le fracturó la mandíbula; y otro cuando un proyectil le pasó rozando la cabeza.
 
EL proceso. Benítez cuenta que a pocos días del asesinato se metió preso a un sospechoso, pero al mes quedó libre y luego lo mataron.
El caso lo seguía el fiscal Marco Araque, quien ya es fallecido, luego el exfiscal Miguel Lascano. En las páginas web oficiales de la Función Judicial y Fiscalía, opción “consulta de procesos”, no hay registro.
“Había rumores que hasta yo había matado a mi marido”, expresa indignada la dirigente barrial.
Un exconcejal había declarado como presunto sospechoso, sin encontrar ningún indicio. 
“A un capitán de Policía le dije le voy a dar 10 mil dólares y dígame quién mató a Ramiro. Me respondió: ‘muertes del Estado es difícil de descubrir’”. 
Salustio Cabrera, exconcejal y compañero de Gallo, recuerda que él era un hombre muy cercano al servicio de los que menos tenían y ese fue su legado. “Era muy popular, en el mercado lo encontrabas comiendo dos cabezas de pescado, siempre andaba en una Mitsubishi verde vieja, que se le salían las latas”. 
Gallo fue el dirigente mayor del Frente de Lucha Popular, que agrupa a 60 organizaciones sociales. Creó El Proletariado, el Plan de Vivienda, la Marina Peñaherrera, Mujer Trabajadora, 14 de Febrero, Tiwintza. En su última etapa de la vida se hizo cristiano, fundando los sectores Voluntad de Dios, Jehová es mi Pastor, Rosita de Sarón, Nueva Jerusalén; su lema en sus discursos era: “Cristo vive”.