En muchos condominios, la instalación de cámaras de vigilancia se ha convertido en una medida común para frenar robos, registrar incidentes y mantener el control de accesos. Sin embargo, cuando estos dispositivos apuntan directamente a la puerta de un residente o permiten monitorear sus entradas y salidas, surge una discusión legal: ¿dónde termina la seguridad colectiva y empieza tu privacidad? La normativa ecuatoriana exige que cualquier captación de imágenes respete la intimidad personal y familiar, incluso en espacios compartidos.
Zonas comunes sí, espacios privados no
La regla general es clara: las cámaras deben colocarse en áreas comunes, como pasillos, garajes, entradas generales o ascensores. Pero no pueden enfocarse en la puerta de un departamento ni en ventanas específicas. Grabar de manera continua y directa un espacio que constituye tu esfera privada puede considerarse una afectación a tus derechos. Especialmente si el dispositivo permite identificar hábitos, horarios o visitas que realizas. La vigilancia debe ser proporcional, justificada y aprobada por la comunidad de copropietarios.
Transparencia y autorización son obligatorias
Todo sistema de videovigilancia debe ser informado a los residentes mediante señalética visible y, en lo posible, mediante actas de asamblea que registren el acuerdo para instalar cámaras y su ubicación. Asimismo, las imágenes solo pueden usarse con fines de seguridad y bajo protocolos de acceso: no cualquiera puede verlas, no pueden circular en chats del condominio y deben almacenarse con medidas de protección. Si este proceso no se cumple, estarías ante un manejo indebido de datos personales.
Qué hacer si una cámara apunta a tu puerta
Si una cámara invade tu privacidad, puedes solicitar por escrito su reorientación. También un retiro ante la administración del condominio, citando el derecho constitucional a la intimidad. Si no hay respuesta, puedes presentar un reclamo ante la autoridad competente, como la Dirección Nacional de Registro de Datos Públicos (DINARDAP), por uso indebido de imagen y recolección de datos sin consentimiento. Documenta el ángulo de grabación, toma fotografías y exige una solución. Tu hogar debe ser un espacio seguro, no un punto de vigilancia constante