Leonardo Moya, cardiólogo intervencionista, explicó en entrevista con Manavisión Plus que la sarcopenia, conocida desde hace décadas, cobra relevancia debido al creciente respaldo científico.

Indicó que se trata de la pérdida de masa muscular, un proceso que acompaña al envejecimiento y que presenta picos de aceleración en distintas etapas de la vida. Sostuvo que el músculo cumple funciones metabólicas esenciales que influyen directamente en la salud general y en la supervivencia.

El especialista destacó que el deterioro muscular inicia tempranamente, alrededor de los 20 años, y se intensifica hacia los 40, 65 y 88. Señaló que el tejido muscular interviene en la regulación de glucosa, triglicéridos y ácido úrico, además de contribuir al control de la inflamación sistémica.

Por ello, afirmó que las personas con menor masa muscular presentan marcadores metabólicos desfavorables y un avance más rápido hacia enfermedades cardiometabólicas.

Moya explicó que la relación con el corazón no es inmediata, pero sí progresiva. Detalló que la cardiopatía isquémica se forma durante años y que no depende solo de factores clásicos como colesterol elevado, tabaquismo o hipertensión, sino también de alteraciones metabólicas que el músculo ayuda a corregir. En ese sentido, recalcó que la preservación muscular es determinante para un mejor pronóstico.

El deterioro muscular es silencioso y comienza a edades tempranas

El cardiólogo indicó que muchas personas creen que el envejecimiento inicia después de los 50, cuando en realidad la pérdida muscular empieza mucho antes, aun sin síntomas. Destacó que, tal como ocurre con las enfermedades cardíacas, la sensación de bienestar puede ocultar procesos biológicos adversos que avanzan lentamente.

En fases avanzadas de sarcopenia, comentó que los síntomas suelen incluir cansancio con actividades mínimas, dificultad para subir escaleras o para caminar breves distancias en casa. Explicó que cuando estos indicios aparecen, el índice muscular ya es muy bajo y la fragilidad aumenta de manera considerable, lo que refuerza la importancia de la prevención temprana.

El especialista subrayó que el músculo demanda cuidado constante, pues puede mejorar con estímulos adecuados. Afirmó que la preservación anticipada es la estrategia más efectiva para evitar limitaciones funcionales y reducir el riesgo de complicaciones cardíacas a futuro.

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El especialista Leonardo Moya, cardiólogo intervencionista, detalló los efectos de la sarcopenia en la salud del corazón en una conversación con Manavisión Plus.

Diagnóstico integral: más allá del peso y la apariencia física

Moya señaló que el interés actual por la sarcopenia coincide con una mayor expectativa de vida y con la necesidad de mejorar la calidad de esos años. Destacó que la composición corporal requiere una evaluación detallada, ya que una persona delgada puede tener baja masa muscular, mientras que quienes presentan sobrepeso suelen acumular factores de riesgo adicionales.

Recomendó métodos como la bioimpedancia para determinar la proporción de músculo, grasa y agua, así como la grasa visceral. Además, mencionó el uso del dinamómetro para medir fuerza de prensión y pruebas funcionales simples que permiten valorar movilidad y fragilidad.

El cardiólogo advirtió que el exceso de peso se acompaña con frecuencia de hipertensión, aumento de ácido úrico, triglicéridos y glucosa, todos factores relacionados con el infarto y el accidente cerebrovascular. Por ello, insistió en observar el perfil cardiometabólico completo, no solo la figura externa.

Actividad física, alimentación y suplementos: claves para proteger la masa muscular

Moya aclaró que las actividades cotidianas, como caminar o subir escaleras, no sustituyen un entrenamiento orientado a fortalecer el músculo. Explicó que el estímulo necesario para conservarlo es la resistencia, mediante ejercicios que impliquen carga o tensión controlada, adaptados a cada persona.

Sobre la alimentación, señaló que los planes con exceso de carbohidratos y baja proteína generan desequilibrio. Afirmó que la dieta no construye músculo por sí sola y que el esfuerzo mecánico del tejido es indispensable. La nutrición adecuada, indicó, debe complementar al ejercicio.

En relación con los suplementos, precisó que la proteína y la creatina pueden ser útiles siempre que se empleen en cantidad adecuada y acompañadas de entrenamiento. Advirtió que los esteroides anabólicos, usados sin supervisión, elevan triglicéridos, presión arterial y glucosa, aumentando notablemente el riesgo de eventos graves.

Moya recomendó iniciar chequeos cardiometabólicos antes de los 40, ya que la evidencia demuestra que el riesgo cardíaco comienza a formarse desde la adolescencia. Afirmó que la labor del cardiólogo actual se ha ampliado hacia el abordaje metabólico para intervenir con anticipación.

En casos de sarcopenia severa, señaló que el objetivo es conservar la masa restante, prevenir caídas y mantener la mayor autonomía posible. Indicó que estos pacientes requieren rehabilitación física especializada y acompañamiento multidisciplinario.

Finalmente, el especialista enfatizó que la prevención es la ruta más efectiva: definir metas de fuerza, evaluar la composición corporal y ajustar alimentación y entrenamiento de manera continua permite reducir la fragilidad y disminuir el riesgo cardiovascular a lo largo del tiempo.