Un estudio publicado por la Universidad de Cambridge en octubre de 2024 reveló por qué algunas personas pueden comer grandes cantidades de alimentos sin subir de peso. Los investigadores analizaron a más de 10.000 voluntarios en Reino Unido y concluyeron que existen variaciones genéticas y metabólicas que influyen en la forma en que el cuerpo utiliza y almacena la energía. Este hallazgo ayuda a comprender por qué el control del peso corporal varía tanto entre individuos .
El papel del metabolismo y la genética
De acuerdo con los investigadores, uno de los factores principales es el metabolismo basal , es decir, la cantidad de energía que el cuerpo gasta en reposo para mantener funciones vitales como la respiración y la circulación. Las personas con un metabolismo más rápido queman calorías a un ritmo mayor , incluso cuando no realizan actividad física intensa.
El estudio identificó diferencias en genes asociados con la tasa metabólica , especialmente en el gen MC4R , que regula el apetito y el gasto energético. Mutaciones en este gen se relacionan con una menor tendencia a acumular grasa corporal .
Asimismo, los científicos descubrieron que algunas personas tienen una mayor proporción de masa muscular magra , lo que incrementa el consumo calórico diario. Según los datos de Cambridge, el músculo requiere más energía para mantenerse activo que el tejido adiposo, lo que favorece un equilibrio natural del peso.
Factores hormonales y del sistema nervioso
Más allá de la genética, el sistema hormonal también influye en la regulación del peso corporal. Hormonas como la leptina y la grelina desempeñan un papel crucial en el control del apetito. La leptina, producida por las células de grasa, envía señales de saciedad al cerebro, mientras que la grelina, secretada en el estómago, estimula el hambre.
En personas con metabolismo naturalmente estable , estas hormonas tienden a mantener un equilibrio eficiente, evitando tanto la sobrealimentación como la acumulación excesiva de grasa. En cambio, quienes presentan resistencia a la leptina pueden comer más sin sentir saciedad, lo que conduce al aumento de peso.
El sistema nervioso simpático también interviene al regular la termogénesis , es decir, la capacidad del cuerpo para generar calor y gastar energía. Algunos individuos poseen una mayor activación de este sistema, lo que contribuye a un gasto calórico superior , incluso en reposo.
Estilo de vida y microbiota intestinal
Aunque la genética y las hormonas son determinantes, los hábitos de vida también influyen. La investigación de Cambridge, en colaboración con el Instituto Nacional de Salud del Reino Unido , observó que las personas delgadas tienden a moverse más a lo largo del día, incluso sin hacer ejercicio estructurado. Este fenómeno, conocido como actividad termogénica no asociada al ejercicio , puede representar hasta 300 calorías adicionales gastadas diariamente .
Otro elemento relevante es la microbiota intestinal . Los estudios muestran que la composición bacteriana del intestino influye en la absorción de nutrientes y en la regulación del peso corporal. Personas con mayor diversidad microbiana tienden a tener un metabolismo más equilibrado y menor tendencia al sobrepeso.
Por ejemplo, bacterias del género Akkermansia y Bifidobacterium se asocian con un metabolismo saludable, mientras que un exceso de Firmicutes puede favorecer el almacenamiento de grasa. Mantener una dieta rica en fibra, frutas y verduras ayuda a conservar esta diversidad intestinal.
El mito del “metabolismo afortunado”
Aunque popularmente se dice que algunos tienen un “ metabolismo afortunado ”, los científicos subrayan que el peso corporal resulta de una interacción compleja entre factores biológicos, ambientales y de comportamiento. La investigadora Sadaf Farooqi, profesora de metabolismo en la Universidad de Cambridge, explicó que “no se trata solo de la cantidad de comida ingerida, sino de cómo el cuerpo procesa esa energía y cómo el cerebro regula el apetito”.
Los expertos advierten que no todas las personas que comen mucho sin engordar están completamente sanas . Algunas pueden presentar síndromes de mala absorción, hipertiroidismo o alteraciones metabólicas, que provocan la pérdida de peso involuntaria. Por ello, los especialistas recomiendan consultar a un médico cuando se observa una pérdida o mantenimiento de peso inexplicable.
Los resultados de este estudio ofrecen nuevas perspectivas para el tratamiento de la obesidad y los trastornos metabólicos , al permitir identificar genes clave que podrían utilizarse para desarrollar terapias personalizadas en el futuro.
Conclusiones: una combinación de biología y hábitos
La capacidad de comer de todo sin subir de peso depende de múltiples factores: genética, metabolismo, hormonas, microbiota y estilo de vida. Aunque algunos aspectos no pueden modificarse, otros -como la alimentación equilibrada , la actividad física regular y el sueño adecuado - pueden contribuir a mantener un metabolismo saludable.
En definitiva, la ciencia demuestra que no se trata de “suerte”, sino de procesos biológicos complejos que determinan cómo cada organismo utiliza la energía. Comprender estas diferencias individuales es clave para combatir la obesidad y promover hábitos saludables a nivel global.