La compra de llantas nuevas es una garantía de seguridad para cualquier conductor. Sin embargo, un detalle llama la atención de muchos compradores : las pequeñas protuberancias de goma que aparecen en la superficie de la rueda y que suelen estar rodeadas de incertidumbre : ¿Son peligrosas? ¿Afectan a la conducción o indican algún defecto en la fabricación?
Según explica el canal ' History of simple things ', especializados en descifrar el funcionamiento de objetos cotidianos, en un vídeo reciente, estas diminutas protuberancias de goma , también conocidas popularmente como " pelillos ", no son otra cosa que un residuo del proceso de fabricación del neumático. Su aparición es completamente normal y responde al método con el que se elaboran las ruedas.
Durante la fabricación, la llanta se introduce en moldes a alta presión y temperatura. Para asegurar la máxima calidad , estos moldes cuentan con pequeños orificios denominados " agujeros de ventilación ", que permiten evacuar el aire atrapado y evitar imperfecciones . La presión obliga a parte del caucho a salir por estos orificios, generando estos pequeños salientes visibles cuando el neumático es nuevo.
Aunque estos " pelillos " puedan parecer poco estéticos para algunos conductores, no implican ningún problema para la seguridad ni afectan al rendimiento de la llanta, ya que se encuentran únicamente en la superficie externa y desaparecen una vez que el vehículo empieza a rodar. De hecho, intentar quitarlos manualmente podría resultar perjudicial , ya que utilizar herramientas o arrancarlos a mano puede dañar el neumático .
Por lo tanto, no hay motivo para preocuparse por su presencia , sino al contrario. Constituyen una señal positiva , pues indican que "el molde se llenó correctamente, sin bolsas de aire internas ni imperfecciones peligrosas ", tal y como indican en el vídeo.
Los expertos de ' History of simple things ' también añaden recomendaciones básicas para mantener los neumáticos nuevos en óptimas condiciones durante los primeros kilómetros : es aconsejable evitar acelerar bruscamente o realizar frenadas bruscas hasta que la rueda esté asentada correctamente. Asimismo, conviene vigilar regularmente la presión de las llantas, evitando mantener el vehículo parado durante largos periodos .