En el Mercado Torreblanca de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), el pescadero Luis, de la pescadería Costa Pujol, compartió en TikTok (@costapujol) el 31 de octubre de 2025 tres claves para reconocer el pescado fresco: observar las agallas, los ojos y la firmeza de la carne. Sus consejos se han vuelto virales al ofrecer pautas sencillas y prácticas para los consumidores.

La vista, el tacto y el olfato, los grandes aliados

Aunque la mayoría de compradores se fija solo en los ojos del pescado, los expertos destacan que la frescura real se detecta con todos los sentidos. Luis resume su experiencia en una frase: “Si a nosotros nos entra por el ojo, es fácil que no nos equivoquemos”.

Entre las señales infalibles que menciona, las agallas deben mantenerse rojizas y limpias, sin restos oscuros ni mucosidad. Los ojos, por su parte, deben verse brillantes, saltones y transparentes, nunca hundidos ni opacos. En cuanto a la carne, ha de tener un color natural y firmeza suficiente para recuperar su forma al presionarla suavemente con un dedo.

Estas características, combinadas, permiten distinguir una pieza recién llegada del puerto de otra que lleva varios días sobre el hielo.

El olor, un signo que no engaña

El olor es otro de los grandes indicadores de frescura. Un pescado en buen estado huele a mar limpio, salino y fresco, no a humedad ni a amoníaco. Solo en algunas especies, como la raya, un leve olor amoniacal puede ser normal. En el resto de los casos, cualquier aroma fuerte o desagradable indica deterioro.

Los profesionales recomiendan también observar la piel, que debe conservar un brillo metálico y estar bien adherida al cuerpo, sin escamas sueltas ni manchas apagadas. Al tacto, la superficie debe sentirse húmeda pero no viscosa, y ofrecer una ligera resistencia al presionarla, signo de que la carne aún mantiene su estructura.

Otros signos que revelan el estado del pescado

Más allá de los ojos o el olor, hay detalles menos evidentes que también delatan la calidad del producto. Si las vísceras o la tripa están hinchadas o desprenden un olor intenso, la carne ya ha comenzado su proceso de descomposición.

El color del líquido de la espina dorsal también puede servir de referencia: si es rosado o rojizo, la pieza sigue fresca; si tiende a marrón o amarillento, está próxima a perder sus propiedades.

Estos criterios son los que aplican a diario los profesionales de los mercados pesqueros para garantizar que el producto que llega al mostrador cumple con los estándares de calidad y seguridad alimentaria.

Cómo conservar el pescado en casa

Una vez comprado, el correcto almacenamiento del pescado resulta esencial para mantener su frescura. Los especialistas recomiendan colocarlo en una bandeja con rejilla, cubierto con un paño húmedo o film perforado, para permitir que el aire circule y evitar la acumulación de humedad.

Debe mantenerse refrigerado entre 0 °C y 4 °C, preferiblemente en la parte más fría del frigorífico. Además, se aconseja consumirlo en un plazo de 24 a 48 horas, antes de que pierda su textura y sabor originales.

En caso de no consumirlo en ese tiempo, se puede congelar tras limpiarlo adecuadamente, asegurando una cadena de frío constante para conservar sus propiedades nutricionales.

Consejos prácticos para una compra segura

  • Elegir puntos de venta de confianza, preferiblemente pescaderías de mercado.
  • Evitar el contacto directo del pescado con agua, ya que acelera su deterioro.
  • Comprobar el etiquetado: debe incluir la especie, zona de captura y método de producción.
  • Optar por productos de temporada y proximidad, que garantizan menor tiempo entre la captura y el mostrador.

Con estos sencillos pasos, los consumidores pueden identificar fácilmente un pescado fresco y disfrutar de todas sus propiedades sin riesgos sanitarios.

El mensaje del pescadero de Sant Cugat, difundido a través de TikTok, se ha convertido en una guía útil para quienes buscan comprar pescado de calidad sin depender exclusivamente de la apariencia superficial.