El mes de diciembre, asociado tradicionalmente con reuniones familiares, celebraciones y cierre de ciclos, también puede convertirse en un periodo de especial vulnerabilidad emocional.

Para muchas personas, las festividades reactivan recuerdos dolorosos, incrementan la ansiedad o profundizan síntomas depresivos que se han mantenido durante el año. Especialistas señalan que este periodo no solo implica exigencias sociales y económicas, sino también desafíos internos que deben ser atendidos con prudencia y acompañamiento.

El psicólogo educativo Luis Alfredo Vera explica que diciembre suele intensificar emociones vinculadas a la ausencia de familiares fallecidos, lo que se refleja en encuentros donde “los recuerdos van a estar presentes en la vida de todo ser humano”.

"Tristeza navideña" genera afectaciones durante diciembre

Según el especialista, esta época promueve dinámicas de reunión que afectan vacíos afectivos. Vera indica que este fenómeno es conocido como "tristeza navideña", una reacción emocional temporal que aparece exclusivamente en diciembre.

En esto concuerda, la psicóloga Bella Párraga. Para Párraga, la tristeza navideña es temporal. Lo que la diferencia de la depresión clínica es que los signos y síntomas se pueden experimentar durante todo el año, es más profunda, duradera y altamente incapacitante y requiere atención de los profesionales de la salud mental.

Las principales señales que presentan las personas con depresión clínica son cambios repentinos de ánimo, aislamiento, irritabilidad, cansancio y pensamientos negativos persistentes. Ante estos indicadores, los especialistas recomiendan buscar atención profesional o apoyo inmediato en el entorno cercano.

Presión económica durante navidad y fin de año

En cuanto a la presión económica de Diciembre - uno de los factores que más influye en el estado emocional-, Vera advierte sobre los riesgos de las compras impulsivas y la pérdida del control financiero. Recordando que la planificación sigue siendo esencial.

Por su parte, la psicóloga clínica Emily García señala que la forma en que cada persona atraviesa diciembre depende de su historia personal. Factores como pérdidas familiares, experiencias difíciles en la infancia o vínculos deteriorados influyen en la sensibilidad emocional del mes. “La Navidad promueve imágenes de unión que no siempre coinciden con la realidad de cada hogar”, advierte.

García detalla que el entorno social también juega un papel determinante. Estudios psicológicos muestran que diciembre incrementa el estrés debido a reuniones numerosas, expectativas de convivencia y la presión de “sentirse bien” durante todo el mes. Esta demanda emocional, explica, puede afectar incluso a quienes no enfrentan un duelo o una condición clínica previa.

Significado de la navidad

La especialista también analiza por qué muchas personas dicen que no les gusta la Navidad. En la mayoría de casos, esta postura tiene un trasfondo emocional: infancias sin rituales, ausencia de celebraciones, carencias económicas o falta de afecto durante etapas claves del desarrollo. Cuando no existe un significado positivo asociado a la festividad, es común que en la adultez se mantenga distancia emocional hacia diciembre. Incluso, esta visión puede transmitirse a nuevas generaciones, enfatiza.

Los profesionales coinciden en que diciembre requiere comprensión, autocuidado y acompañamiento oportuno. Reconocer las emociones, validar la nostalgia y buscar redes de apoyo son pasos fundamentales para enfrentar este periodo sin afectar la salud mental.