La lavadora es uno de los electrodomésticos más utilizados en los hogares, pero también uno de los que suele recibir menos atención en materia de limpieza y mantenimiento. Diversos especialistas en salud y en mantenimiento de equipos coinciden en que la falta de higiene interna puede generar malos olores en la ropa , acumulación de humedad e incluso la proliferación de microorganismos que podrían afectar la piel de quienes usan las prendas lavadas.

Aunque su función principal es limpiar, la lavadora puede convertirse en un entorno propicio para hongos y bacterias. El uso constante de detergentes, suavizantes y agua combinada con residuos de suciedad crea un ambiente ideal para la aparición de microorganismos si no se realiza una limpieza adecuada. Según técnicos consultados por centros de servicio de electrodomésticos, este fenómeno se acentúa en lavadoras de uso diario o en viviendas con alta humedad ambiental.

La ropa lavada en un tambor con residuos y hongos puede adquirir un olor desagradable, difícil de eliminar incluso repitiendo el ciclo de lavado. Sin embargo, el olor no es el único inconveniente. Equipos de dermatología indican que ciertas bacterias pueden causar irritaciones en la piel y empeorar condiciones como dermatitis, alergias o sensibilidad cutánea.

Acumulación de bacterias y hongos: un problema común

Los especialistas explican que, con el tiempo, los residuos de detergente y suavizante se adhieren a las paredes del tambor, al filtro y a la goma de la puerta. Allí se forman biopelículas que favorecen la proliferación de hongos como aspergillus y penicillium, así como bacterias resistentes a la humedad.

Estas biopelículas pueden transferirse a la ropa durante el lavado. Cuando las prendas húmedas permanecen en el tambor sin retirarse de inmediato, el riesgo aumenta. Las bacterias encuentran condiciones ideales para multiplicarse, lo que se traduce en olores persistentes y posibles irritaciones cutáneas, sobre todo en personas con piel sensible, bebés o adultos mayores.

Un estudio citado por centros de higiene doméstica en Estados Unidos señala que hasta el 60 % de las lavadoras domésticas presenta algún nivel de contaminación microbiana , especialmente aquellas que no reciben mantenimiento regular.

Malos olores: señales de falta de mantenimiento

El olor a humedad o “ropa guardada” después del lavado es una de las señales más claras de que la lavadora necesita limpieza. Técnicos en mantenimiento indican que estos olores provienen, en gran medida, de restos de detergente acumulados y del crecimiento de moho en áreas internas.

El filtro también juega un papel importante. Almacena pelusas, botones u otros objetos que quedan atrapados durante el lavado. Si no se limpia periódicamente, estos residuos contribuyen al olor desagradable y pueden bloquear partes internas del equipo, afectando su funcionamiento.

En el caso de lavadoras de carga frontal, la goma de la puerta es uno de los puntos más críticos. La humedad retenida en esa zona es capaz de generar manchas oscuras visibles de moho, las cuales pueden entrar en contacto con la ropa recién lavada.

Prevención: hábitos recomendados por especialistas

Para disminuir estos riesgos, los técnicos recomiendan realizar un ciclo de limpieza al menos una vez al mes . Este proceso puede incluir agua caliente, vinagre blanco o productos específicos diseñados para la limpieza de lavadoras.

También se aconseja dejar la puerta o tapa abierta después de cada lavado para permitir que el tambor se seque completamente. La ventilación evita la acumulación de humedad, principal causa de malos olores.

Otra recomendación es retirar la ropa tan pronto como finalice el ciclo de lavado. Dejarla dentro del tambor por largos periodos incrementa la posibilidad de proliferación bacteriana.

Además, los especialistas sugieren limpiar manualmente la goma de la puerta, el cajón del detergente y el filtro, ya que estas áreas concentran los residuos sólidos y líquidos que favorecen el crecimiento de moho.

Impacto en la salud de los usuarios

Para dermatólogos consultados en informes de salud doméstica, el uso de ropa lavada en equipos contaminados puede provocar en algunas personas erupciones, irritaciones o cuadros de dermatitis . Las bacterias presentes en la lavadora pueden migrar a prendas íntimas, toallas y ropa de cama, aumentando el riesgo de contacto directo con la piel.

Aunque estos casos no son frecuentes en personas con piel sana, sí pueden afectar a quienes padecen alergias, eczema o sistemas inmunológicos debilitados. Por esta razón, recomiendan mantener hábitos de limpieza que garanticen ropa libre de contaminantes.

Un mantenimiento sencillo con grandes beneficios

Limpiar la lavadora no solo evita malos olores y reduce riesgos para la piel, sino que también contribuye al buen funcionamiento del electrodoméstico , prolongando su vida útil. La acumulación de residuos puede dificultar el drenaje, aumentar el consumo energético y ocasionar averías en los componentes internos.

Un mantenimiento adecuado asegura ciclos de lavado más eficaces y prendas realmente limpias, libres de olores o agentes irritantes. Por ello, especialistas en salud y técnicos de electrodomésticos insisten en adoptar rutinas de limpieza que permitan un uso seguro y eficiente del aparato.