Las plantas fósiles ofrecen información esencial para comprender cómo era el clima de la Tierra en épocas pasadas . Las plantas, en su diversidad, permiten el perfeccionamiento de los modelos climáticos globales que proyectan escenarios futuros, según un estudio internacional . En este estudio, participa el Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) .
El trabajo, publicado por un equipo de especialistas en paleobotánica y modelización climática, demuestra que los registros fósiles de hojas, frutos y polen son un recurso valioso para reconstruir la vegetación del pasado. Estos datos, junto con los de otras plantas, permiten ajustar las simulaciones digitales que explican la evolución del clima terrestre bajo distintas concentraciones de gases de efecto invernadero.
Simulaciones que reproducen el pasado y predicen el futuro
Los investigadores explican que los modelos climáticos globales son herramientas de gran potencia en la ciencia del clima. Se trata de programas informáticos complejos que reproducen el funcionamiento del sistema climático terrestre. Lo hacen considerando las interacciones entre la atmósfera, los océanos, la criosfera y la superficie continental , destacando el papel de las plantas en la regulación climática.
Estos modelos se ejecutan en superordenadores y sirven tanto para simular condiciones climáticas del pasado como para proyectar las del futuro bajo diferentes escenarios de emisiones. En este proceso, la vegetación de las plantas desempeña un papel determinante. Ella regula el clima mediante la absorción de dióxido de carbono y la influencia sobre la humedad y la temperatura del aire.
Para obtener resultados precisos, los modelos requieren información detallada sobre las floras fósiles y su distribución en la superficie terrestre. De este modo, los científicos analizaron 431 registros de plantas fósiles correspondientes al Máximo Climático del Mioceno Medio . Este período ofrece datos valiosos sobre la respuesta del planeta a condiciones de calor extremo. Así, las plantas se convierten en indicadores naturales esenciales.
El Mioceno Medio, una era de calor excepcional
El Mioceno Medio , que tuvo lugar entre 16,9 y 14,7 millones de años atrás , fue el período más cálido de los últimos 25 millones de años . Los modelos climáticos actuales aún tienen dificultades para reproducir las temperaturas registradas entonces. Esto convierte a esta época en una referencia fundamental para calibrar las simulaciones modernas.
Según el estudio, durante ese intervalo geológico la cobertura forestal global alcanzó el 69 % de la superficie terrestre, frente al 43 % actual . Este incremento se explica por la presencia de bosques tropicales perennifolios en las zonas ecuatoriales y bosques templados caducifolios en latitudes medias y altas .
Los investigadores concluyen que incluso regiones hoy inhóspitas, como el Ártico y la Antártida , tenían extensas zonas boscosas . Esto evidencia la magnitud de los cambios climáticos naturales ocurridos en la historia de la Tierra y el papel crucial de las plantas.
Datos fósiles para mejorar la precisión climática
Los resultados obtenidos constituyen una base empírica sólida para ajustar los modelos climáticos globales . Los mapas de biomas fósiles elaborados a partir de los registros vegetales permiten recrear las condiciones del Mioceno Medio . Así se comprueba si los modelos actuales reproducen correctamente esos escenarios.
De acuerdo con los autores, incorporar estos datos históricos ayuda a aumentar la fiabilidad de las proyecciones sobre el clima futuro . Esto es especialmente cierto en un contexto de incremento sostenido de los gases de efecto invernadero . La comparación entre el clima pasado y las actuales tendencias facilita una mejor comprensión de la respuesta del planeta a la acumulación de calor en relación con las plantas .
El estudio destaca también el valor de la paleobotánica como disciplina clave en la investigación climática contemporánea. A través del análisis de fósiles vegetales, los científicos pueden identificar patrones de distribución y adaptación de la flora frente a variaciones extremas de temperatura y humedad.
Un avance en la comprensión del sistema climático
El trabajo, en el que participan investigadores de distintas instituciones europeas y americanas, supone un avance significativo en la reconstrucción del clima terrestre bajo condiciones excepcionalmente cálidas. Los autores subrayan que la integración de datos de paleovegetación mejora la capacidad predictiva de los modelos. También reduce las incertidumbres en las proyecciones climáticas futuras .
En conjunto, los hallazgos confirman que los fósiles de plantas no solo cuentan la historia de los ecosistemas desaparecidos. También ofrecen herramientas científicas para enfrentar los desafíos del cambio climático actual y futuro , demostrando la importancia de las plantas en estos estudios.