Amy Cross, conocida en redes sociales como @amycrosslegacy, realizó un experimento para comprobar cómo mantener bananas frescas durante más tiempo. El ensayo, documentado en sus redes, mostró que almacenar bananas troceadas con piel en tarros herméticos dentro del frigorífico puede conservar su color amarillo hasta 26 días, aunque los expertos advierten que el método no garantiza su seguridad alimentaria a largo plazo.
El experimento: plátanos cortados, con y sin piel
Para su prueba, Cross utilizó plátanos orgánicos y convencionales. Preparó tres grupos:
- Unos pelados y cortados en trozos grandes,
- Otros troceados sin retirar la piel,
- Y un tercer grupo en piezas pequeñas sin cáscara.
Cada grupo fue colocado en tarros de cristal con tapa de rosca y almacenado en un frigorífico doméstico. El objetivo inicial era observar si los plátanos cortados podían mantenerse frescos al menos 12 horas sin oscurecerse.
Sin embargo, al pasar los días, la creadora observó que los trozos con piel guardados en recipientes herméticos conservaban una apariencia más fresca y amarilla que los demás. El resultado superó sus expectativas iniciales.
Resultados tras 26 días de conservación
En un segundo vídeo, publicado semanas después del experimento original, Amy Cross mostró los plátanos tras casi un mes de almacenamiento. Las piezas troceadas con piel mantenían su color y textura sin señales evidentes de deterioro.
“Estos son los plátanos que corté el 13 de marzo y han estado en el frigorífico durante 26 días. El objetivo era ver si duraban 12 horas, pero ya han pasado casi cuatro semanas”, explicó la creadora al mostrar el contenido del frasco.
Cross probó el sabor de la fruta y afirmó que seguía siendo bueno, aunque señaló que resultaba inusual comer un plátano conservado tanto tiempo. En sus comentarios, aclaró que no recomienda guardarlos durante semanas, sino extender su vida útil uno o dos días más para aprovecharlos mejor.
Qué dicen los expertos sobre la seguridad alimentaria
El truco difundido por Cross coincide parcialmente con las pautas establecidas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Según el organismo, las frutas cortadas o peladas deben mantenerse refrigeradas a una temperatura igual o inferior a 4 °C y consumirse lo antes posible, ya que su vida útil se reduce considerablemente una vez abierta la piel.
AESAN explica que, aunque los tarros herméticos pueden retrasar el oscurecimiento de la fruta al reducir su exposición al oxígeno, no impiden el deterioro interno ni eliminan el riesgo de contaminación bacteriana con el paso del tiempo.
En el caso de frutas grandes como el melón o la piña, el organismo recomienda que no permanezcan más de unas horas a temperatura ambiente antes de ser refrigeradas. Esto sugiere que la técnica mostrada por Cross puede ser útil a corto plazo, pero no garantiza seguridad alimentaria si se prolonga su uso más allá de unos pocos días.
Contexto y hábitos de conservación
La oxidación que oscurece los plátanos cortados ocurre por una reacción enzimática natural, acelerada por la exposición al aire. Reducir el contacto con el oxígeno y mantener baja la temperatura son las formas más eficaces de retrasar ese proceso.
El uso de tarros de cristal herméticos es una práctica común para conservar alimentos frescos, pero su eficacia depende de la limpieza del envase, la temperatura constante del frigorífico y el tipo de alimento. En el caso de las frutas blandas, como el plátano, su textura y contenido de azúcar favorecen una degradación más rápida.
Expertos en nutrición y conservación recomiendan consumir los plátanos refrigerados dentro de los primeros días tras cortarlos y vigilar posibles cambios en olor o textura como señales de deterioro.