La Fundación Músicos por la Salud ha reivindicado este viernes, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el papel crucial de la música como herramienta terapéutica en hospitales y centros sociosanitarios de España. Desde 2015, la organización ha realizado más de 27.000 microconciertos. Esto ha beneficiado a 560.000 personas, entre pacientes, familiares y personal sanitario, con un enfoque clínico respaldado por evidencia científica.
Microconciertos con metodología: impacto medible
Los microconciertos desarrollados por Músicos por la Salud no son simples actuaciones. Son intervenciones diseñadas con una metodología validada científicamente. Estas sesiones musicales, de entre 15 y 20 minutos, se integran en el entorno hospitalario. Su objetivo es mejorar el estado emocional de los pacientes.
Según un estudio conjunto de la Fundación con la Fundación Musicoterapia y Salud, tras participar en quince sesiones de microconciertos:
- 83% de los pacientes se sienten más animados
- 94% más tranquilos
- 70% perciben una reducción en su nivel de ansiedad
Este impacto positivo se traduce en mejoras tangibles para los pacientes y en una disminución de la sobrecarga emocional en los entornos hospitalarios.
Evidencia científica y beneficios clínicos
La intervención musical ha sido objeto de análisis en colaboración con la consultora Culturalink, revisando 118 estudios científicos y datos propios de la Fundación. El informe destaca que sesiones musicales diarias podrían suponer un ahorro económico anual de hasta 7,4 millones de euros para un hospital, debido a la reducción de estancias hospitalarias, uso de sedantes y ventilación mecánica.
Los mecanismos biológicos que explican estos beneficios incluyen la liberación de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y endorfinas. Estos transmisores ayudan a regular el dolor, estrés y ansiedad. Asimismo, la música actúa sobre el sistema nervioso autónomo. Esto reduce la frecuencia cardiaca, la presión arterial y los niveles de cortisol.
Testimonios y alcance del programa
Más allá de los datos, los efectos emocionales de los microconciertos quedan reflejados en experiencias personales. Un ejemplo es la de Asier, un joven paciente de Oncología que recibió música en la UCI: "Estás fatal y de repente aparece alguien cantando y rompe todo tu contexto. Ojalá más personas puedan sentir lo que yo sentí en aquel momento", expresó.
Desde su fundación, Músicos por la Salud ha ofrecido microconciertos en 65 hospitales y 340 centros sociosanitarios en toda España, incluyendo actuaciones en unidades de cuidados intensivos, psiquiatría, oncología y geriatría.
Llamado a las administraciones públicas
El presidente y fundador de la organización, Guillermo Giner, ha instado a las autoridades sanitarias a incluir estas intervenciones como parte de los servicios regulares en centros de salud pública.
“La música transforma el ambiente hospitalario. Hemos visto cómo una canción puede aliviar la angustia. También puede reducir el dolor o simplemente devolver una sonrisa”, afirma Giner.
La Fundación subraya que integrar estas acciones no solo representa un beneficio emocional y psicológico, sino también una estrategia de optimización de recursos hospitalarios, lo que justifica su inclusión en los protocolos sanitarios nacionales.
Contexto internacional y relevancia actual
El uso de la música como herramienta terapéutica no es exclusivo de España. Países como Reino Unido, Canadá y Estados Unidos han desarrollado programas similares, particularmente en unidades de salud mental y cuidados paliativos. Sin embargo, la sistematización y alcance del modelo español liderado por Músicos por la Salud es un caso pionero en Europa.
La celebración del Día Mundial de la Salud Mental ha servido como plataforma para visibilizar la necesidad de intervenciones integradoras. Estas deben considerar la salud emocional como parte esencial del tratamiento clínico. La Fundación recuerda que el bienestar emocional de los pacientes impacta directamente en su recuperación y en el entorno asistencial.