El Día de los Difuntos, que se conmemora el 2 de noviembre, reúne a familias en todo Ecuador y otros países andinos para rendir homenaje a sus seres queridos. En esta fecha, una pregunta frecuente es si conviene utilizar flores naturales o artificiales en altares, tumbas y espacios de recordación. Esto considerando aspectos de tradición, durabilidad, costos y salud pública.

La tradición floral en el Día de los Difuntos

El uso de flores en las ofrendas y tumbas tiene una larga historia en las culturas andinas. Las flores naturales representan la vida, la fragilidad y el renacimiento, por lo que su uso en esta celebración tiene un valor profundamente simbólico.

El cempasúchil, conocido en Ecuador como flor de muerto o flor de difunto, junto con los claveles, alhelíes y crisantemos, son las especies más utilizadas para decorar los altares familiares y cementerios. Las flores naturales, además de su fragancia y colorido, simbolizan el vínculo entre los vivos y los difuntos. Este es un puente espiritual que se refuerza cada 2 de noviembre durante las visitas a los cementerios.

Flores naturales: belleza y significado

Entre las principales ventajas de las flores naturales está su conexión con la tierra y la autenticidad cultural. Su aroma y frescura representan la pureza del homenaje y la temporalidad de la vida.

Sin embargo, tienen un tiempo de duración limitado y requieren mantenimiento constante. En climas cálidos o húmedos, se marchitan con rapidez. Esto genera residuos orgánicos que deben retirarse con frecuencia para evitar malos olores o proliferación de insectos.

Las autoridades sanitarias en algunos cantones han recomendado evitar floreros con agua estancada. Pueden convertirse en criaderos de mosquitos y afectar la salud pública, especialmente en temporadas de calor o lluvias.

Flores artificiales: durabilidad y practicidad

Las flores artificiales se han vuelto cada vez más comunes en Ecuador por su resistencia y bajo mantenimiento. Están elaboradas con materiales sintéticos como tela o plástico, que soportan mejor la exposición al sol y la lluvia. Estas flores pueden conservarse por semanas o incluso meses, reduciendo la necesidad de reemplazo frecuente. Además, no requieren agua, lo que elimina el riesgo de criaderos de mosquitos.

En ciudades como Quito, Cuenca y Guayaquil, los comerciantes reportan que la demanda de flores artificiales aumenta cada año durante la temporada de los difuntos. Esto es especialmente por su costo accesible y su durabilidad.

Comparativa: tradición versus practicidad

Elegir entre flores naturales o artificiales depende de varios factores:

  • Costo: las flores naturales tienden a encarecerse durante los últimos días de octubre por la alta demanda.
  • Durabilidad: las artificiales pueden durar mucho más tiempo, ideales para cementerios o mausoleos sin mantenimiento diario.
  • Impacto ambiental: aunque las flores naturales son biodegradables, las artificiales suelen estar hechas de materiales no reciclables.
  • Simbolismo: las naturales mantienen el valor espiritual y tradicional del homenaje, mientras que las artificiales responden más a la practicidad moderna.
  • Regulación local: algunos cementerios municipales en Ecuador permiten ambos tipos, pero recomiendan retirar los adornos deteriorados para mantener el orden y la limpieza de los espacios.

Recomendaciones para elegir correctamente

Si se opta por flores naturales, se recomienda adquirir especies tradicionales como claveles, margaritas, gladiolos o flor de muerto. Procure mantenerlas en agua limpia o en esponjas húmedas para alargar su vida útil. En el caso de las flores artificiales, se sugiere escoger modelos de buena calidad y colores sobrios. Evite materiales que se degraden con el sol o el viento. Es importante mantenerlas limpias para conservar su apariencia. Algunas familias optan por combinar ambas opciones. Utilizan flores naturales en el altar familiar y artificiales en los cementerios, donde la exposición al clima es mayor.

Más allá de la elección

Tanto las flores naturales como las artificiales tienen el mismo propósito: honrar la memoria de los seres queridos. Lo esencial es el significado del gesto y la intención detrás de cada ofrenda. El Día de los Difuntos en Ecuador combina lo espiritual, lo cultural y lo familiar. En muchos hogares, las flores se acompañan con alimentos tradicionales como la colada morada y las guaguas de pan. Son símbolos de unión y recuerdo que refuerzan el sentido de comunidad y pertenencia.

En definitiva, la elección entre flores naturales o artificiales dependerá del equilibrio entre tradición, practicidad y respeto por el entorno. En cualquiera de los casos, lo importante sigue siendo mantener viva la memoria de quienes partieron.