Las cefaleas crónicas representan una de las molestias más frecuentes en la población y con múltiples implicaciones para la salud y la calidad de vida. Según Andrés Rivadeneira, cirujano plástico, estético y neuroplástico, para comprender la migraña es esencial partir de una visión amplia de los dolores de cabeza persistentes, aquellos que superan seis meses de duración y presentan diversas manifestaciones clínicas.
Dentro de este grupo, la migraña ocupa un lugar particular por sus características específicas y su amplio impacto en la vida diaria.
El especialista explica que la Academia Internacional de Cefaleas establece parámetros claros para clasificar la migraña. Se trata de un dolor pulsátil, generalmente unilateral, que dura desde varias horas hasta días, y que suele acompañarse de síntomas como náuseas, sensibilidad a la luz o al sonido e incluso variaciones hormonales.
Sin embargo, el diagnóstico no se confirma con pruebas de imagen. Esta condición se identifica tras estudios como tomografías o resonancias que descartan lesiones estructurales.
Rivadeneira enfatiza que no todo dolor intenso corresponde a migraña. Existen cefaleas provocadas por malformaciones cerebrales, tumores o por compresiones nerviosas externas que generan cuadros similares. Por ello insiste en que el diagnóstico temprano y preciso es clave para evitar complicaciones y tratamientos inadecuados.
Una dificultad frecuente es que distintos tipos de cefaleas pueden coexistir en una misma persona. Rivadeneira señala que es posible que una mujer experimente dolores fuertes asociados al ciclo menstrual y, al mismo tiempo, molestias de presión continua durante el día, lo que evidencia orígenes distintos en un mismo paciente.
Esta superposición contribuye a la confusión, tanto para quienes sufren los síntomas como incluso para profesionales de primera atención.
Para identificar el tipo de cefalea, en consulta se utilizan herramientas que permiten ubicar puntos desencadenantes del dolor. El especialista describe este proceso como similar a la evaluación de otras compresiones nerviosas, como el síndrome del túnel carpiano , en el que se determina qué estructura oprime el nervio y provoca las molestias.
En la cabeza, los nervios superficiales también pueden estar atrapados entre músculos y huesos, generando dolores que se confunden con migrañas pero que responden a mecanismos diferentes.
De acuerdo con Rivadeneira, estos dolores no suelen mejorar con los tratamientos farmacológicos tradicionales para la migraña, lo que genera frustración y confusión en quienes buscan alivio.
Por ello, insiste en la importancia de evitar la automedicación, ya que el consumo prolongado de analgésicos puede causar daños renales y hepáticos al metabolizarse en estos órganos. Además, los costos indirectos, como ausencias laborales o limitación en actividades cotidianas, representan un impacto económico significativo para los pacientes.
Aunque muchas personas creen que la migraña es un problema exclusivo de adultos, los estudios recientes citados por Rivadeneira muestran que puede iniciarse desde los ocho o nueve años. En la actualidad, uno de los factores principales es el uso constante de dispositivos electrónicos.
La postura rígida del cuello al utilizar tabletas o teléfonos favorece tensiones musculares que, con el tiempo, generan compresiones nerviosas y dolores de cabeza crónicos en niños.
El estrés también ocupa un papel determinante. El especialista explica que los menores expresan tensiones emocionales a través de dolores de cabeza que, al repetirse, requieren evaluación pediátrica y seguimiento especializado.
Cambios en la simetría ocular, comportamiento, crecimiento o coordinación pueden ser señales que alerten sobre condiciones más complejas que deben descartarse oportunamente.
En adultos, el estrés se ha convertido en la primera causa de cefaleas crónicas. El ritmo acelerado, la exigencia laboral y la sobreexposición a contenidos que muestran vidas idealizadas en redes sociales fomentan estados de ansiedad. Estos desencadenan tensión muscular y trastornos del sueño, sostuvo. Rivadeneira observa que muchas personas duermen en posturas inadecuadas , lo que empeora las molestias cervicales y favorece el dolor al despertar.
Frente a estos escenarios, el especialista recomienda adoptar rutinas de descanso que reduzcan la tensión cervical. La postura ideal para dormir, explica, es de lado, utilizando tres almohadas: una para alinear la cabeza con el hombro, otra entre las piernas para estabilizar la columna y una tercera para sostener los brazos y evitar la compresión de hombros y cuello.
Esta alineación disminuye la tensión muscular acumulada durante el día y previene episodios dolorosos.
Cuando los tratamientos farmacológicos o fisioterapéuticos no son suficientes, existen alternativas más avanzadas dentro del campo de la neuroplástica. Esta rama quirúrgica, en la que Rivadeneira se especializa, aborda problemas en nervios periféricos, especialmente aquellos que generan dolor crónico por compresión.
En casos de cefaleas crónicas con puntos desencadenantes definidos, se utilizan métodos como la aplicación de anestesia local o toxina botulínica.
La toxina botulínica -conocida popularmente como Botox- actúa bloqueando la transmisión nerviosa y relajando los músculos que rodean la zona comprimida. Este procedimiento disminuye la inflamación nerviosa y ha sido aprobado desde 2010 para tratar migrañas refractarias.
Cuando un paciente responde favorablemente a estas aplicaciones, puede ser candidato para una cirugía mínimamente invasiva. El proceso libera el nervio atrapado mediante una pequeña incisión, sin intervenir estructuras del cerebro.
La neuroplástica brinda así una alternativa efectiva para personas que han convivido con cefaleas crónicas durante años, dijo en una entrevista con Manavisión Plus. Sin embargo, Rivadeneira subraya que solo se considera esta opción cuando se ha identificado claramente el punto de origen y cuando los tratamientos conservadores no han logrado controlar los síntomas.
La evaluación adecuada, el acompañamiento médico y el diagnóstico correcto siguen siendo los pilares fundamentales para tratar una de las afecciones neurológicas más comunes y discapacitantes en la actualidad.