Ante la pregunta de qué tipo de baño es más adecuado para bajar la fiebre, médicos especialistas en medicina interna y pediatría coinciden en que el agua tibia es la opción más segura. Esta recomendación se aplica a adultos y niños con fiebre leve o moderada y busca evitar complicaciones derivadas del uso de temperaturas extremas. El consejo se fundamenta en evidencia médica y guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualizadas en 2024.
El baño tibio: la opción más segura y eficaz
De acuerdo con especialistas consultados por la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los baños tibios ayudan a regular la temperatura corporal sin provocar un cambio brusco. El agua debe mantenerse entre 32 °C y 37 °C, aproximadamente a la temperatura del cuerpo.
El objetivo no es enfriar al paciente de manera inmediata, sino permitir una disminución gradual de la fiebre. Cuando el cuerpo entra en contacto con agua tibia, el calor se transfiere de forma progresiva, evitando escalofríos o vasoconstricción, una reacción que se produce cuando los vasos sanguíneos se contraen al exponerse al frío.
La fiebre es un mecanismo natural de defensa del organismo frente a infecciones virales o bacterianas. Su función es elevar la temperatura corporal para dificultar la reproducción de microorganismos patógenos y activar el sistema inmunitario. Por eso, los médicos insisten en que no siempre debe eliminarse de inmediato, sino controlarse de manera segura.
Por qué evitar el agua fría o caliente
El agua fría no es recomendable, aunque pueda parecer una opción rápida para bajar la temperatura. Según la doctora María Rodríguez, médica internista del Hospital Clínico de Madrid, el contacto con agua fría provoca que el cuerpo “retenga el calor interno al cerrar los vasos sanguíneos de la piel”. Este efecto puede aumentar la temperatura central en lugar de reducirla.
En casos de fiebre alta, un baño con agua fría también puede generar escalofríos intensos, lo que eleva el gasto energético y el malestar general. Por otro lado, los baños con agua caliente deben evitarse completamente, ya que pueden incrementar la fiebre, provocar mareos, deshidratación o incluso síncope térmico.
Los especialistas recomiendan que, además de un baño tibio, se mantenga un ambiente ventilado, se utilice ropa ligera y se favorezca la hidratación con agua, infusiones o soluciones de rehidratación oral. En algunos casos, el uso de antipiréticos como paracetamol o ibuprofeno puede ser necesario, siempre bajo orientación médica.
Cuándo buscar atención médica
Aunque la mayoría de los episodios de fiebre se resuelven en pocos días, existen señales de alerta que requieren valoración médica inmediata. La OMS y el Ministerio de Salud de España establecen que debe acudirse a un centro sanitario si:
- La fiebre supera los 39 °C y no baja con medicamentos.
- Dura más de 72 horas.
- Se acompaña de dificultad respiratoria, convulsiones, rigidez de cuello, sarpullido o confusión mental.
- Afecta a bebés menores de 3 meses, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias o inmunológicas).
En niños pequeños, la fiebre puede aumentar rápidamente, por lo que los pediatras recomiendan controlar la temperatura con termómetro cada 4 a 6 horas y aplicar medidas físicas suaves antes de administrar medicamentos.
Recomendaciones prácticas en casa
Para bajar la fiebre de manera segura en el hogar, los especialistas sugieren:
- Tomar un baño tibio de 10 a 15 minutos.
- Beber líquidos constantemente para prevenir la deshidratación.
- Evitar abrigarse en exceso, aun si hay escalofríos.
- Descansar en un ambiente fresco y ventilado.
- Usar antipiréticos solo si la temperatura supera los 38 °C o causa malestar intenso.
El tratamiento de la fiebre debe enfocarse más en el bienestar del paciente que en reducir la temperatura de forma inmediata. Si la causa de la fiebre es una infección viral común, como la gripe o el resfriado, el cuerpo suele autorregularse en un plazo de 24 a 48 horas.
Conclusión: la evidencia médica es clara
Los organismos internacionales de salud coinciden en que el baño con agua tibia es el método más seguro y efectivo para aliviar la fiebre. El uso de agua fría o caliente puede generar efectos adversos y retrasar la recuperación.
Controlar la temperatura corporal, mantener una adecuada hidratación y acudir al médico ante síntomas graves son las medidas más eficaces para manejar la fiebre tanto en adultos como en niños, evitando complicaciones innecesarias.