El paso del colegio a la universidad constituye un desafío emocional para miles de jóvenes que deben adaptarse a un entorno completamente distinto, con nuevas exigencias académicas, mayor autonomía y responsabilidades personales que antes no asumían de forma directa. Así lo explicó Francis Rodríguez, psicólogo clínico, al analizar este proceso de transición durante una entrevista en Manavisión Plus.

Según el especialista, la etapa escolar se caracteriza por una estructura definida, con horarios establecidos, acompañamiento constante y un entorno social conocido. Al culminar el colegio, esta dinámica cambia de forma abrupta, lo que obliga a los jóvenes a reorganizar su vida cotidiana y a tomar decisiones que influyen directamente en su futuro.

Rodríguez señaló que este cambio no siempre es comprendido por el entorno familiar ni por los propios estudiantes, lo que puede generar sentimientos de incertidumbre, ansiedad y temor frente a lo desconocido, especialmente cuando no existe una preparación previa para asumir esta nueva etapa.

Autonomía y ruptura con la etapa escolar

El psicólogo explicó que uno de los principales ajustes que enfrentan los jóvenes es el desarrollo de la autonomía. Al ingresar a la universidad, deben responsabilizarse de su tiempo, su traslado, su rendimiento académico y su organización personal, aspectos que antes estaban compartidos con la familia o con la institución educativa.

Este proceso, indicó, no ocurre de manera inmediata ni uniforme. Cada joven lo vive de forma distinta y a su propio ritmo. Cuando se intenta forzar esta adaptación o se minimizan las dificultades, el impacto puede intensificarse y convertirse en un desafío emocional que afecta la motivación y el bienestar general.

Rodríguez destacó la importancia de la orientación vocacional y del acceso a información clara antes de iniciar la universidad, ya que conocer el entorno académico y las exigencias de la carrera ayuda a reducir la incertidumbre y a facilitar una transición más equilibrada.

Redes sociales y presión por comparación

Otro factor que incide en la salud mental de los jóvenes es la influencia de las redes sociales. Rodríguez explicó que la exposición constante a contenidos idealizados genera comparaciones que afectan la autoestima y distorsionan la percepción de la experiencia universitaria.

Muchos estudiantes, señaló, sienten que no cumplen con los estándares que observan en redes, lo que incrementa la inseguridad y el miedo al fracaso. Esta presión puede desviar el enfoque académico y llevar a priorizar la aceptación social por encima del proyecto personal.

El especialista advirtió que estas dinámicas refuerzan el desafío emocional propio de esta etapa, ya que se suman a las exigencias académicas y a los cambios personales que experimentan los jóvenes.

Expectativas familiares y decisiones académicas

Rodríguez también analizó el peso que tienen las expectativas familiares en el proceso de adaptación universitaria. Indicó que, aunque los padres buscan el bienestar de sus hijos, la presión por cumplir tradiciones o alcanzar determinados logros puede afectar la autonomía del joven.

Cuando las decisiones académicas responden más a expectativas externas que a intereses personales, se incrementa el riesgo de insatisfacción y desgaste emocional. El psicólogo señaló que respetar la libertad de elección es fundamental para que los jóvenes construyan un proyecto de vida coherente.

Permitir que los estudiantes se equivoquen, aprendan y ajusten su camino forma parte del desarrollo personal y fortalece habilidades necesarias para la vida adulta, explicó Rodríguez.

Sistema educativo y frustración ante las opciones limitadas

El acceso al sistema de educación superior también representa una fuente de tensión. Rodríguez indicó que no siempre las opciones disponibles coinciden con las aspiraciones vocacionales de los jóvenes, lo que puede generar frustración y sensación de imposición.

En estos casos, señaló que tomarse una pausa puede ser una alternativa válida. Detenerse para reflexionar, adquirir experiencia o explorar otras habilidades no debe interpretarse como un fracaso, sino como una oportunidad para reorganizar el proyecto personal.

Esta decisión, bien acompañada, puede ayudar a enfrentar el desafío emocional con mayor claridad y reducir la presión social asociada a seguir un único camino.

Salud mental y acompañamiento profesional

Rodríguez explicó que cada vez más jóvenes buscan apoyo psicológico al iniciar la universidad, principalmente por síntomas de ansiedad, estrés académico e inseguridad. Estas manifestaciones suelen presentarse con mayor frecuencia durante los primeros semestres.

Carreras con alta exigencia académica intensifican estas dificultades, lo que puede derivar en agotamiento emocional si no se desarrollan estrategias adecuadas de regulación. El acompañamiento profesional permite identificar pensamientos negativos y fortalecer recursos personales.

Finalmente, el psicólogo resaltó la importancia del apoyo familiar y social, especialmente en jóvenes que deben trasladarse a otras ciudades para estudiar. Contar con redes de apoyo facilita la adaptación y reduce el impacto emocional de una etapa marcada por cambios profundos y decisiones determinantes.