El sistema de lubricación es uno de los componentes más importantes del motor , aunque muchas veces sea ignorado. Su función principal es reducir la fricción entre las piezas metálicas que están en constante movimiento, evitando el desgaste prematuro y el sobrecalentamiento. Sin un aceite de calidad y en la cantidad adecuada, el motor puede comenzar a deteriorarse silenciosamente, provocando fallas que terminan siendo muy costosas.

Cuando el aceite circula correctamente, forma una fina película protectora entre pistones, válvulas y ejes, permitiendo que el motor funcione suave y sin esfuerzo. Pero cuando este fluido pierde sus propiedades, las partes comienzan a rozar directamente, generando fricción, ruido y daños estructurales.

Cambiar el aceite no es un gasto, es una inversión

Aunque muchos conductores retrasan el cambio de aceite para “ahorrar”, lo cierto es que posponer este mantenimiento puede multiplicar los costos en el futuro. Un motor que trabaja sin lubricación adecuada puede necesitar reparaciones que superen los mil dólares , mientras que un cambio de aceite cuesta apenas una fracción de eso.

Los expertos recomiendan realizar el cambio entre los 5.000 y 10.000 kilómetros , dependiendo del tipo de aceite y del estilo de conducción. En zonas con altas temperaturas, polvo o tráfico intenso, como las ciudades costeras de Ecuador, lo ideal es hacerlo con mayor frecuencia , ya que el calor y las impurezas degradan el aceite más rápido.

Además, es vital revisar el filtro de aceite , que se encarga de retener las partículas y residuos que podrían dañar el motor. Si este filtro se satura, el aceite pierde fluidez y no puede cumplir su función de manera efectiva.

Aceites sintéticos, semisintéticos y minerales: ¿cuál elegir?

No todos los aceites son iguales. Los aceites minerales son más económicos y adecuados para autos antiguos o de uso moderado. Los semisintéticos ofrecen un equilibrio entre precio y rendimiento, mientras que los sintéticos brindan una mayor protección y durabilidad, ideales para vehículos modernos y de alto rendimiento.

Elegir el aceite correcto depende del tipo de motor , las recomendaciones del fabricante y el clima en el que se utiliza el vehículo. Por ejemplo, un aceite muy espeso puede dificultar el arranque en frío, mientras que uno demasiado fluido podría no proteger adecuadamente en temperaturas elevadas.

Menor fricción, menor consumo de combustible

Un motor bien lubricado no solo dura más, sino que también consume menos combustible. La fricción genera resistencia y obliga al motor a trabajar con mayor esfuerzo, lo que incrementa el consumo de gasolina. Al reducir la fricción , el aceite permite un funcionamiento más eficiente, silencioso y económico.

Según reportes de talleres automotrices en Ecuador, un mantenimiento adecuado del sistema de lubricación puede reducir hasta un 12% el consumo de combustible y aumentar la vida útil del motor más de 50.000 kilómetros .

Además, un aceite limpio y en buen estado contribuye a la reducción de emisiones contaminantes, ayudando al cuidado del medio ambiente.

No ignores las señales del motor

El tablero del auto suele incluir un testigo de advertencia en forma de aceitera. Si este símbolo se enciende, puede indicar que el nivel de aceite es bajo o que la presión en el sistema no es la adecuada. Ignorar esta alerta puede ser fatal para el motor.

También es importante prestar atención a ruidos inusuales , humo en el escape o vibraciones, ya que pueden ser señales de que el aceite no está cumpliendo su función. En esos casos, detener el vehículo y acudir al taller es la mejor decisión.