Una explosión ocurrida la tarde del domingo 7 de diciembre de 2025 , a unos 70 metros de la cárcel de Machala , en la provincia de El Oro , generó alarma entre residentes y motivó un despliegue policial para determinar qué ocurrió, en un contexto marcado por los recientes hechos violentos registrados en distintos centros penitenciarios del país.
La detonación se escuchó en un amplio perímetro, reportándose que el sonido alcanzó hasta 10 cuadras a la redonda. Tras la alerta, unidades policiales acordonaron el sector para evitar el tránsito de personas y vehículos mientras se realizaban las primeras verificaciones.
Según información preliminar, un reo que realizaba labores de pintura en una de las paredes exteriores del centro penitenciario descendió por una escalera tras escuchar el estallido. Las autoridades no han informado sobre posibles heridos ni han detallado el origen del incidente, por lo que la investigación continúa abierta.
La Policía mantiene vigilancia reforzada en los alrededores del centro carcelario debido a la intensidad del sonido y la cercanía del punto de impacto con la infraestructura penitenciaria.
El sistema carcelario ecuatoriano atraviesa un periodo crítico, con episodios de violencia que han encendido las alarmas de organismos de seguridad. En noviembre , 32 reos fueron hallados muertos en sus celdas dentro de una prisión del país, todos con signos de asfixia , según reportes oficiales. Cuatro de ellos habían fallecido en un incidente registrado horas antes del descubrimiento del resto de víctimas.
La masiva pérdida de vidas reactivó análisis institucionales sobre los riesgos internos y la capacidad operativa de los centros penitenciarios. Posteriormente, las autoridades dispusieron el traslado de privados de libertad hacia otros complejos, entre ellos la cárcel de Guayaquil , con el objetivo de reorganizar pabellones y reducir tensiones internas.
Los traslados se realizan bajo resguardo policial y militar, considerando antecedentes de disturbios, enfrentamientos y ataques relacionados con organizaciones delictivas presentes en las prisiones.
La explosión en Machala ocurre en un momento de especial vigilancia sobre los entornos de los centros de privación de libertad . En los últimos años, varias cárceles del país han sido escenario de detonaciones externas, ataques armados o intentos de fuga vinculados a grupos criminales. Estos hechos han llevado a reforzar controles en perímetros y accesos.
Aunque no se ha confirmado relación entre la detonación y actividades delictivas, la Policía continúa recabando información para establecer si se trató de un artefacto explosivo, un incidente aislado o un acto dirigido contra la infraestructura penitenciaria o personal custodio.
Los investigadores analizan restos hallados en el área y revisan cámaras de seguridad del sector para reconstruir el hecho y descartar riesgos adicionales para la población.
Hasta el momento, no se han ofrecido declaraciones oficiales sobre posibles sospechosos o líneas de investigación. Las autoridades locales solicitaron calma a los residentes y aseguraron que se mantendrá la vigilancia policial mientras se determina la causa del estallido.
Los organismos estatales continúan ejecutando acciones para enfrentar la crisis penitenciaria , incluidas intervenciones temporales, redistribución de internos y ampliación de patrullajes en zonas sensibles.