En la Penitenciaría del Litoral , conocida oficialmente como Centro de Privación de Libertad n.º 1 Guayas, se ejecuta desde el 29 de septiembre un operativo de reubicación masiva de internos. Más de 7.000 personas privadas de libertad son trasladadas entre pabellones. El objetivo es mantener el orden y la seguridad interna.
El despliegue está liderado por la Armada del Ecuador , que destinó un contingente de 2.000 uniformados para supervisar y ejecutar las reubicaciones. El personal militar coordina las acciones en diferentes horarios y pabellones , evitando que los movimientos generen conflictos entre grupos delictivos rivales.
Prevención de enfrentamientos y desarticulación de grupos criminales
Según un comunicado oficial de la Armada, la intervención se realiza para impedir enfrentamientos violentos dentro del penal. También pretende desarticular estructuras criminales que atentan contra la seguridad del centro carcelario. La entidad enfatizó que la medida busca proteger la vida de los internos y del personal penitenciario.
Además, la estrategia se implementa como parte de un plan integral de control y vigilancia en el centro penitenciario más grande del país. Este alberga a miles de reclusos con distintos perfiles de riesgo y antecedentes criminales.
Coordinación y seguimiento en los centros penitenciarios
El operativo incluye movilizaciones escalonadas y coordinación entre pabellones. Esto asegura que la reubicación se realice de manera ordenada y segura . La Armada indicó que se han tomado medidas preventivas para evitar cualquier incidente durante los traslados. También se mantiene vigilancia constante para detectar actos de violencia o sabotaje dentro del recinto.
Además de la reubicación, las autoridades del Centro de Privación de Libertad n.º 1 Guayas han reforzado los protocolos de seguridad perimetral y de control de ingreso de visitas y encomiendas. Se realizan inspecciones más estrictas de objetos prohibidos como armas, drogas y celulares. Según la Armada del Ecuador, estas acciones buscan reducir la incidencia de conflictos internos. También pretenden prevenir la extorsión y el tráfico de sustancias ilegales dentro del penal, un problema recurrente en la penitenciaría más grande del país.
De manera paralela, se ha dispuesto monitoreo constante mediante cámaras de videovigilancia. También hay recorridos permanentes de patrullaje , con el fin de mantener un ambiente seguro tanto para los internos como para el personal penitenciario.