El Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) presentó un análisis basado en 2.965 encuestas a adolescentes de entre 12 y 17 años en ciudades de la Costa ecuatoriana. El estudio evidencia que la captación de menores por grupos criminales ocurre a edades cada vez más tempranas y responde a factores vinculados al hogar, la comunidad, las redes sociales y las aspiraciones de reconocimiento y seguridad personal. La investigación señala que la vulnerabilidad y la forma de acercamiento varían según la edad, lo que requiere respuestas diferenciadas.

Captación desde los 12 años

En la adolescencia temprana (12–14 años) predomina la captación mediante amenazas, intimidación y presión directa . En esta etapa, las redes sociales aparecen como un canal central para establecer el primer contacto, lo que permite que integrantes de grupos criminales se acerquen a menores sin intermediarios y sin levantar alertas inmediatas en las familias o escuelas. El estudio registra que este tipo de reclutamiento se presenta con mayor frecuencia en zonas donde la violencia cotidiana está normalizada.

La presencia constante de los adolescentes en entornos digitales facilita el seguimiento, el acercamiento y la generación de vínculos que luego se trasladan al territorio físico. Este patrón de reclutamiento temprano es considerado por el OECO como uno de los elementos más urgentes a atender, debido a que la inserción a edades menores incrementa la exposición prolongada a actividades delictivas.

Aspiraciones y pertenencia en 15–17 años

En la adolescencia media (15–17 años) , el ingreso a grupos criminales está más relacionado con motivos aspiracionales . Muchos adolescentes perciben estos espacios como una fuente de estatus, protección frente a otros grupos o incluso como una vía para generar ingresos. El estudio muestra que la aspiración a ocupar un rol de liderazgo dentro de la estructura incrementa significativamente la probabilidad de vinculación.

Esta interpretación simbólica del crimen como un camino para “ser alguien” se refuerza en entornos donde existen pocas oportunidades educativas, laborales o comunitarias. La falta de referentes positivos también fortalece el atractivo de estos grupos.

Influencia del hogar y redes cercanas

El Observatorio establece que la percepción de inseguridad en el hogar aumenta la probabilidad de reclutamiento en 47,1% . Asimismo, tener familiares dentro de grupos criminales incrementa el riesgo en 19,55% , mientras que tener amigos o conocidos vinculados eleva la probabilidad en 11,5% . El hogar, por lo tanto, puede funcionar como espacio de protección o de transmisión del riesgo.

La exposición a violencia doméstica, ausencia de acompañamiento emocional y normalización del delito contribuyen a que los adolescentes interpreten estas actividades como parte de lo cotidiano.

Porte de armas y escalamiento de la violencia

Entre los adolescentes que reconocieron pertenecer a grupos criminales, el 34,4% reportó haber portado un arma de fuego . Este dato se relaciona directamente con el aumento de homicidios intencionales en este grupo etario. En el primer semestre de 2025 , los homicidios contra menores de 12 a 17 años equivalieron al 99,3% del total registrado en 2023 y al 88,1% de 2024 , con predominio del uso de armas de fuego. La tendencia muestra una aceleración de la violencia , donde los adolescentes participan como víctimas y también como ejecutores.

Diferencias territoriales y prevención focalizada

El estudio identifica variaciones por provincia. En Manabí , la captación se da principalmente entre los 12 y 14 años , lo que demanda estrategias escolares y comunitarias de prevención temprana. Mientras que en Guayas, Los Ríos, Santa Elena y El Oro , la concentración principal se da entre 15 y 17 años , lo que requiere intervenciones orientadas a ruptura de vínculos y reinserción educativa. En Esmeraldas , las dinámicas son mixtas.

Entre las recomendaciones, el OECO plantea reforzar la protección familiar , implementar alfabetización digital para detectar captación , y desarrollar rutas de reintegración social para adolescentes en riesgo o ya vinculados (21).