Lizandro L., fue sentenciado a tresaños de prisión por tenencia ilegal de armasde fuego el 29 de septiembre de 2025 en La Maná, Cotopaxi. Esto tras un operativo de las Fuerzas Armadas que comenzó con una persecución en Valencia, Los Ríos.

Ocurrió el 15 de agosto, donde se descubrió un arsenal en una vivienda de tres plantas, apodada “Narco vivienda” por la comunidad, en un caso que refleja la creciente preocupación por el tráfico de armas en zonas rurales.

La operación se inició cuando militares detectaron a Lizandro L., conduciendo una motocicleta sin placas en un control rutinario en el cantón Valencia. Al intentar evadir la inspección, se desencadenó una persecución que culminó en La Maná. Allí el sospechoso ingresó a un inmueble en el sector céntrico donde hallaron lasarmas.

Lo que hallaron

En el allanamiento, ejecutado con apoyo de la Policía Nacional, reveló un arsenal dearmas. Estas incluyeron una subametralladora de fabricación industrial, un arma traumática con cinco cartuchos calibre 9 mm. También dos cargadores adicionales con tres y cuatro cartuchos, y la motocicleta Honda blanca sin placas, propiedad del procesado.

La Fiscalía General del Estado, basándose en pruebasbalísticas y testimoniales, logró la condena en una audiencia de procedimiento directo,. Con ello se marca un precedente en la lucha contra la proliferación de armas ilegales en Cotopaxi. El caso, conocido localmente como “Narco vivienda” , expone la conexión entre la movilidad delictiva en Los Ríos y Cotopaxi. Según el Ministerio del Interior, en 2025, Cotopaxi ha registrado un aumento del 20% en decomisos de armas, con más de 50 operativos similares que han resultado en 25 detenciones por tenencia ilegal hasta septiembre, evidenciando un desafío creciente en áreas rurales.

Desarrollo del operativo y hallazgos clave

El operativo del 15 de agosto comenzó en un puesto de control militar en Valencia, Los Ríos. Un cantón conocido por su actividad agroindustrial y su vulnerabilidad al narcotráficodebido a su red vial hacia la costa. La evasión de Lizandro L., quien aceleró al ser señalado por los uniformados, activó un protocolo de seguimiento interprovincial.

La persecución, que abarcó cerca de 40 kilómetros, terminó en una vivienda de tres plantas en La Maná, un cantón de 50.000 habitantes en Cotopaxi, donde la población expresó alarma ante la presencia de un arsenal. El registro del inmueble, autorizado por un juez tras la alerta de los militares, permitió incautar armas y municiones. Estas según el informe de balística presentado por la Fiscalía, eran aptas para uso letal.

La subametralladora, un arma de alto calibre, es inusual en casos de tenencia individual. Esto sugiere posibles nexos con redes organizadas, aunque la Fiscalía no ha vinculado al procesado con un grupo específico, respetando la presunción de inocencia en investigaciones en curso.

Audiencia judicial y pruebas determinantes

En la audiencia del 29 de septiembre, la Fiscalía sustentó su acusación con un conjunto de pruebas: el parte de aprehensión, las versiones de los agentes y del procesado, el acta de aceptación del procedimiento directo, el informe de reconocimiento del lugar y un análisis balístico que confirmó la operatividad de las armas.

El Juez de la Unidad Judicial Multicompetente Penal de La Maná, tras evaluar los elementos, dictó la máxima pena de tres años de prisión, considerando la gravedad del arsenal y el contexto de inseguridad regional. (27)