El lunes 13 de octubre, en la parroquia Patricia Pilar , provincia de Los Ríos, la Policía halló ocho cuerpos apilados. Las víctimas, parte de una familia de Quito, resultaron secuestradas en Santo Domingo de los Tsáchilas y asesinadas por un grupo armado que planificó cada paso.

Un hallazgo que estremeció a Patricia Pilar

Al amanecer, los habitantes del recinto Amazú quedaron paralizados. En una zona agrícola, se hallaron ocho cadáveres con fundas en la cabeza y manos atadas. No hubo disparos ni señales de lucha en el sitio, lo que reforzó la hipótesis de que el crimen se cometió en otro punto.

Un oficial de la Policía de Buena Fe confirmó que las víctimas fueron asesinadas en Santo Domingo , y luego trasladadas hasta Patricia Pilar solo para abandonar los cuerpos. “El sitio del hallazgo fue el destino final, no el escenario del crimen”, indicó el uniformado.

El secuestro: así comenzó el operativo criminal

Las primeras indagaciones señalan que las víctimas, doce en total, llegaron desde Quito a la cooperativa Che Guevara , en Santo Domingo, para pasar los días por el feriado del 9 de octubre. La noche del viernes, mientras compartían música y bebidas, al menos 20 hombres armados irrumpieron en motocicletas y los sometieron.

Los atacantes los embarcaron a la fuerza en sus propios vehículos -un Corsa, un Aveo y un Tucson - y emprendieron una ruta cuidadosamente trazada: salieron por el redondel Orangine, siguieron hacia la vía a El Carmen, luego por el recinto Nuevo Israel y el Anillo Vial Rural hasta Puerto Limón. Finalmente, llegaron a Patricia Pilar , donde culminó todo.

Un crimen planificado con precisión

Según los peritajes, los asesinos actuaron de forma sincronizada. Tras el secuestro que se cree ocurrió la madrugada del sábado, las víctimas habrían sido torturadas y ejecutadas entre la noche del domingo y la madrugada del lunes. Los cuerpos mostraban impactos de bala en la cabeza, señal de ejecución directa .

El grupo criminal, además, se encargó de dispersar las evidencias . El 14 de octubre, a dos de los vehículos de las víctimas se los encontró incinerados en la vía a Quevedo, a la altura de Luz de América. Un tercer auto apareció el 15 de octubre, también quemado, en la vía a Umpechico.

Los rastros de la violencia y el rompecabezas policial

Entre las víctimas identificadas están Daniela Espinoza Cumbal (23), Mauro Robalino (25), Edgar Quiñones (39), Anderson Espinoza (17), Karen y Martha Cumbal Cruz, Jaqueline Cruz (61) y Luis Landeta (31) . A otro miembro de la familia, Oswaldo Bonifaz (42) , se lo halló sin vida en la vía a Las Mercedes, en Santo Domingo.

Tres menores de edad -de 5, 12 y 14 años- resultaron liberadas por los captores.. Según fuentes policiales, tres adultos tenían antecedentes por tráfico de drogas , y el caso se investiga como una posible retaliación entre bandas criminales que operan entre Los Ríos y Santo Domingo.

La Policía presume que los asesinos serían sujetos de la banda delictiva R, mientras que, al parecer, algunos de los ahora fallecidos estarían vinculados con Los Lobos. La Policía dijo que la cooperativa Ernesto Che Guevara sería una zona dominada por Los R y para ellos la llegada de los ahora fallecidos, representaba una amenaza. Por ahora la Policía trata de armar esta masacre que ha sido calificada como un "rompecabezas" (31).